El sistema de franquicias registró un crecimiento sostenido en el 2025 pese al contexto económico desafiante. Según la Asociación Argentina de Marcas y Franquicias (AAMF), las redes aumentaron 2,6% la cantidad de puntos de venta, el 92% de las marcas impulsó aperturas y el sector terminó el año con cerca de 60.000 locales en operación, casi 10% más que en 2024.
En línea con estos datos, Ezequiel Devoto, gerente general de la entidad, señaló que hacia fines del año pasado más del 90% de las marcas siguió creciendo con el sistema de franquicias. De unas 38 marcas relevadas -que suman cerca de 5500 puntos de venta y unos 35.000 empleos- el 63% expandió su red, el 24% se mantuvo estable y solo el 3% redujo locales. Aun así, advirtió que el ritmo de crecimiento todavía es moderado y condicionado por el consumo.
La expansión estuvo marcada por formatos más chicos y eficientes, con mayor incorporación de tecnología y cambios en los hábitos de consumo que ya perfilan el escenario para 2026.
Elegir una franquicia no debería basarse únicamente en la rentabilidad esperada. Según Carlos Canudas, consultor internacional y socio de Canudas Franquicias, también es clave que el rubro conecte con los intereses personales del inversor: “Si a uno le gusta lo que hace, aparte de los beneficios económicos están los no económicos que se resume básicamente en compras un método”, señaló en conversación con El Cronista.
En cuanto a tendencias para 2026, las franquicias gastronómicas low cost seguirán liderando el crecimiento, especialmente propuestas de consumo rápido como empanadas, medialunas, heladerías y pizzerías. También ganan terreno los servicios -como agencias de viajes o inmobiliarias- y algunos nichos especializados, entre ellos dietéticas, aromaterapia o perfumería para el hogar.
Desde la AAMF agregan otra tendencia fuerte: el rubro estética y salud muestra un crecimiento sostenido. Gimnasios, peluquerías, centros de uñas y cejas, spas, masajes, yoga o pilates avanzan impulsados por una mayor conciencia sobre el bienestar. También crecen los “otros servicios”, donde se incluyen turismo, hotelería, servicios financieros, inmobiliarios e incluso propuestas emergentes como prepagas para mascotas.
Por otro lado, Canudas advierte que las franquicias de indumentaria atraviesan un momento complejo, principalmente por problemas de insumos, trabas a la importación y mayores costos operativos.
Estos suelen depender del franquiciante: investigar el mercado, contar con capital suficiente para abrir el local y demostrar un perfil adecuado para el negocio. Las inversiones pueden ir desde unos u$s 10.000 en formatos pequeños hasta más de u$s 1 millón en grandes cadenas, mientras que las propuestas low cost suelen no superar los u$s 40.000.
Según la AAMF:
“La franquicia no garantiza éxito, sino que minimiza los riesgos comerciales de cualquier negocio. Y es por eso, que los índices de mortandad de los negocios independientes son 4 veces superiores a los de las franquicias”, explicó Canudas al ser consultado sobre cuánto se gana y cuánto se pierde en esta operación.
En modelos low cost, la rentabilidad promedio suele ubicarse entre el 15% y el 20% de la facturación. Como referencia, una dietética con una inversión cercana a u$s 50.000 puede generar utilidades mensuales estimadas entre $ 4 y 6 millones, dependiendo del desempeño.
Si hablamos de rubros, el fast food probablemente siga liderando la facturación por cantidad de marcas y locales. Aunque algunos segmentos, como la cerveza artesanal, perdieron impulso, tienden a reinventarse. Otros todavía tienen espacio para crecer, como chocolaterías o yogur helado, especialmente fuera del AMBA.
Para quienes empiezan, Canudas recomienda concentrarse primero en una marca y luego diversificar hacia múltiples unidades o franquicias de distintos rubros: “Hoy hay muchos franquiciados multiunidad y multimarca, sobre todo en el interior del país”, concluye.

