El cierre del gobierno de EE. UU. ha interrumpido la publicación de datos económicos clave, dejando a los inversores navegando sin sus habituales puntos de referencia. Las cifras de nóminas están retrasadas, la incertidumbre arancelaria está aumentando, y los analistas están recurriendo a indicadores alternativos para medir la salud económica. A pesar del caos, los activos de riesgo están ganando momentum — Bitcoin se acerca a los $130,000 después de un nuevo máximo histórico, mientras que el oro está a punto de alcanzar los $4,000 por onza por primera vez.
Con la expectativa generalizada de que la Fed recorte las tasas en octubre y diciembre, los inversores están recurriendo a datos privados e indicadores de sentimiento para llenar el vacío de información. Para las criptomonedas, esta incertidumbre se ha convertido en un impulso favorable a medida que se fortalecen las apuestas por recortes de tasas.


