El cierre de año suele venir acompañado de exigencias personales, laborales y sociales que pueden generar estrés, ansiedad e incluso agotamiento físico constante. Las metas que no se cumplieron, las reuniones familiares, los cierres laborales y la presión por “terminar bien” el año pueden convertirse en una carga emocional difícil de gestionar para muchas personas.
Es por eso que, desde Fleni, centro especializado en neurología y rehabilitación de Buenos Aires, se recomiendan incorporar hábitos mentales sencillos que ayudan a reducir la tensión y a atravesar esta etapa con más calma y equilibrio.
El fin de año invita a hacer balances, pero esa revisión no debería transformarse en culpa. Las metas pueden cambiar y las prioridades modificarse con el tiempo. Es importante practicar la autocompasión, permitirse mirar el camino recorrido sin juicio y sin castigarse por aquello que quedó pendiente.
Las fiestas no tienen por qué ser perfectas y cada individuo debe poder elegir con quién pasarlas. Aceptar que no todo saldrá exactamente como se planeó ayuda a aliviar la presión y a disfrutar de lo que sí sucede. La clave está en priorizar la armonía por sobre la perfección de los encuentros, ya sea con amigos o familia.
Diciembre acumula tareas, encuentros y compromisos. Por eso es fundamental reservar momentos personales para recuperar energía. Meditación, lectura, descanso consciente o actividades relajantes pueden equilibrar el sistema nervioso y evitar el agotamiento emocional. A su vez, muchas personas suelen descuidar su alimentación, por lo que tomarse el tiempo para disfrutar sin culpa es primordial para no sufrir desbalances.
Las redes sociales se llenan de imágenes y videos que muestran vidas “perfectas”, tanto de personas que conocemos como de famosos de todo el mundo. Compararse solo alimenta la frustración. Cada persona tiene su proceso y su forma de cerrar el año. Centrarse en el propio camino es clave para reducir el ruido mental que suele crearse en estas fechas.
La psicóloga Tahina Chiang, de Clínica y Universidad de los Andes, advirtió que el estrés de fin de año no solo afecta a los adultos, sino también a adolescentes y niños, sin distinción de edad o género. Según explica, muchas veces la presión se multiplica por una “exigencia emocional” que atraviesa a todas las etapas de la vida.
Experta explica cómo afecta el estrés en niños, adolescentes y adultosPor eso, remarca la importancia de priorizar lo esencial y conectar con un espacio interno de calma. Chiang recomienda habilitarse a decir “no puedo” o “no quiero” cuando sea necesario y respetar los propios límites al momento de asumir tareas o compromisos. “Poder reconocer las propias capacidades permite actuar desde un lugar más sano y evitar el desborde emocional”, sostuvo la experta.
La especialista también recordó que fin de año es un momento simbólico para cerrar ciclos, y que vale la pena generar espacios para uno mismo y para los afectos. Estas fechas pueden servir para recordar, reconocer, transformar y agradecer lo vivido. De esta forma, las experiencias vividas en el 2025 ayudarán a cada individuo a enfrentar los desafíos que traiga el 2026.


