A partir de enero de 2026, los consumidores que realicen compras en establecimientos comerciales de Filadelfia deberán abonar una tarifa mínima por cada bolsa de papel que soliciten o, como alternativa, llevar sus propios contenedores reutilizables. Esta disposición forma parte de una ordenanza municipal que busca complementar la prohibición de las opciones plásticas establecida años atrás.
La normativa fue aprobada por el Concejo Municipal con diez votos a favor y cinco en contra durante la sesión del 30 de octubre. El proyecto de ordenanza número 250773 fue presentado ante el cuerpo legislativo local el 18 de septiembre de 2025 por el concejal Mark Squilla, quien impulsó la iniciativa como mecanismo para desincentivar el consumo de embalajes desechables.
La alcaldesa Cherelle Parker no firmó el documento legislativo. Sin embargo, este adquirió validez legal mediante un procedimiento administrativo previsto en la Carta de Autonomía de la ciudad.
Según este mecanismo, cuando el ejecutivo municipal no devuelve un proyecto aprobado dentro de un plazo de diez días, la ordenanza entra automáticamente en vigor.
El documento fue remitido a la oficina de la alcaldesa el 30 de octubre y, al no ser retornado firmado para la sesión del 13 de noviembre, quedó promulgado como si hubiera recibido el respaldo ejecutivo.
El proyecto de ley actualiza la normativa vigente desde 2019, que prohibió las bolsas de plástico de un solo uso en la ciudad. Esa primera regulación comenzó a aplicarse en 2022, lo que posicionó a Filadelfia entre las ciudades pioneras del estado en este tipo de políticas ambientales.
Filadelfia estableció en 2019 una de las primeras restricciones en Pensilvania dirigidas a controlar la contaminación generada por materiales plásticos de uso único. Esa legislación prohibió la distribución de bolsas plásticas convencionales en puntos de venta.
La ordenanza actual representa un ajuste técnico y operativo a la política inicial. Específicamente, modifica el Capítulo 9-4900 del Código municipal, que regula las prácticas de los establecimientos minoristas respecto a la provisión de bolsas.
Como una de sus medidas, los comercios deberán aplicar una tarifa mínima de diez centavos por cada contenedor de papel reciclable o reutilizable entregado al consumidor. Este cargo debe aparecer desglosado en el comprobante de compra bajo la denominación específica de “Cargo por Bolsa para Llevar” o “Carry-Out Bag Charge”.
Los ingresos generados por esta tarifa permanecen completamente en poder de los comerciantes; la municipalidad no recauda ninguna porción de estos fondos. El texto legal contempla excepciones puntuales:
La nueva versión también incorpora definiciones más precisas sobre qué materiales están permitidos y cuáles quedan expresamente prohibidos.
Entre las actualizaciones destacadas se encuentra una redefinición del concepto de material plástico. Anteriormente, la normativa se refería exclusivamente a sustancias derivadas de petroquímicos. La versión enmendada amplía la categoría para incluir polímeros sintéticos de origen biológico, como aquellos fabricados a partir de maíz u otras materias primas vegetales.
Esta modificación cierra una laguna legal que permitía la comercialización de bolsas etiquetadas como compostables o biodegradables, pero que en la práctica seguían siendo productos de un solo uso.
El proyecto también especifica qué bolsas pueden entregarse. Se consideran exentas aquellas sin asas utilizadas dentro del local para trasladar frutas, verduras, carne, pescado, pan o artículos perecederos. También quedan excluidas las opciones vendidas en paquetes, como las destinadas a uso doméstico, y las fundas para cubiertos o condimentos.
La ordenanza establece tres etapas progresivas para su aplicación. Los establecimientos comerciales deben cumplir con requisitos diferenciados según plazos específicos contados desde la fecha de vigencia legal del 13 de noviembre de 2025.
Estas etapas marcarán la adaptación de la normativa en la ciudad. Tanto comercios como clientes deberán ajustar prácticas y sistemas en función del nuevo marco regulatorio. La medida se incorpora como parte del esfuerzo de Filadelfia para limitar residuos y ampliar el uso de productos reutilizables dentro del área urbana.


