Un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) se enmarcó en una protesta en St. Paul esta semana. Los agentes federales utilizaron componentes químicos contra los manifestantes y el gobernador de Minnesota, Tim Walz, expresó su preocupación sobre el altercado.
La policía de St. Paul indicó que los agentes acudieron a un aviso de los oficiales federales, sobre un “vehículo chocado” con un funcionario en su interior y en medio de una protesta que se produjo en las inmediaciones.
Según detallaron las autoridades locales, los policías se interpusieron entre los manifestantes y los agentes del ICE, en un altercado en el que se utilizaron “irritantes químicos”.
Un migrante oriundo de Honduras fue detenido en el operativo, según señaló CBS News, y el gobierno de Estados Unidos alegó que habría sido expulsado del territorio norteamericano previamente.
El medio citado refirió que, en la operación en la misma ciudad días atrás, también estaban presentes agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) y de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés).
Tras el suceso del martes 25 de noviembre en la ciudad de St. Paul, Walz expresó preocupación sobre el origen del altercado. “Estamos monitoreando la situación y trabajando para comprender qué sucedió”, escribió en una publicación de X durante la tarde de ese mismo día.
Y precisó: “No recibimos ninguna notificación de las autoridades federales sobre esta operación. Si bien siempre estamos dispuestos a trabajar juntos en materia de seguridad pública, claramente ese no era el propósito de esta situación caótica“.
El jefe de policía de St. Paul, Axel Henry, publicó un comunicado en el que indicó que los agentes federales desarrollaban un operativo en el 600 de Rose Avenue de la ciudad, cuando diversos manifestantes invadieron el perímetro.
En ese contexto, se habría solicitado la ayuda y cooperación de los efectivos locales.
Según el agente, la avenida “quedó comprometida por el tránsito peatonal y vehicular” y definió la situación como un acontecimiento “peligroso”.
Con el objetivo de reducir la situación, los agentes de policía de St. Paul se posicionaron entre los ciudadanos que se encontraban en la protesta y los oficiales federales.
Según Henry, se llevaron a cabo esas acciones para que “los manifestantes pudieran ejercer sus derechos de la Primera Enmienda y los agentes pudieran cumplir con sus objetivos legales”.


