Uno de los murales más emblemáticos del arte contemporáneo mexicano sufrió daños durante un incidente ocurrido el pasado 15 de noviembre en la sede de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Se trata de Un clamor por la justicia. Siete crímenes mayores, obra monumental del artista Rafael Cauduro, fallecido en 2022.
El segmento afectado es Tzompantli, una pieza que alude a las ejecuciones extrajudiciales y que, a través de una iconografía inspirada en el México prehispánico, denuncia la violencia sistemática. De acuerdo con información oficial, se desprendieron varias calaveras hechas con fibra de vidrio y se fracturó una sección del vitral que acompaña el mural en la planta baja del edificio principal, declarado Monumento Artístico en 2010.
La SCJN informó que tras los hechos se levantaron actas y se notificó de inmediato al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) y al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), con el fin de iniciar un peritaje especializado. Personal de ambas instituciones ya realizó una inspección inicial y, en los próximos días, el Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (CENCROPAM) emitirá un dictamen técnico que servirá de base para definir el procedimiento de restauración.
La Corte aseguró que establecerá contacto con el Estudio Rafael Cauduro para que cualquier intervención se lleve a cabo conforme a la visión conceptual del autor. La participación del taller fundado por el propio artista será clave para garantizar la integridad estética y simbólica de una obra que, más allá de su factura técnica, encarna una denuncia profunda sobre la justicia y la violencia en México.
Creado entre 2006 y 2022, Un clamor por la justicia se extiende por más de 400 metros cuadrados y está compuesto por siete segmentos que abordan temas como la tortura, la desaparición forzada, el feminicidio, el hacinamiento penitenciario y el abuso de poder. La pieza se ha consolidado como un referente del arte con enfoque social en el país y forma parte del valioso acervo artístico que resguarda la sede judicial, inaugurada en 1941.
El dictamen técnico se espera para diciembre de 2025. Mientras tanto, la SCJN reiteró su compromiso con la conservación del patrimonio artístico nacional y con el resguardo de una obra que, en palabras del propio Cauduro, “no busca decorar, sino incomodar”.


