La noche de este 27 de noviembre todos fuimos testigos de la renuncia de Alejandro Gertz Manero como fiscal general de la República y por tercera ocasión en los últimos ocho años escuchamos el concepto de “causa grave”, que ha resultado tener una interpretación muy flexible. Primero, hay que recordar que el 16 de octubre del 2017, en un hecho sin precedente, Raúl Cervantes renunció a la Procuraduría General de la República (PGR) ante la Junta de Coordinación Política del Senado, órgano que en ese entonces representa a todas las fuerzas políticas que un año pasado lo habían ratificado como titular del Ministerio Público federal y lo hizo para quitarle pretextos a la oposición, que se negaba a aprobar las leyes que necesita, si él no renunciaba, porque así le cerraban el paso a convertirse en el primer fiscal general de la República. “Algunos legisladores y políticos han utilizado mi nombre y mis supuestas aspiraciones como una excusa para ellos no avanzar en la aprobación de las leyes que permitirían mejorar las condiciones y herramientas con las que se procura justicia en nuestro querido México. Yo no tengo ninguna aspiración, fuera de servir con honorabilidad, en cualquier capacidad, pública o privada, a mi país”, expresó entonces Raúl Cervantes. Después de él, en su papel de institución que nombra servidores públicos federales, el Senado ha aprobado tres renuncias: de los exministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Eduardo Medina Mora y Arturo Zaldívar, y ahora de Gertz Manero. El 8 de octubre de 2019, Con 111 votos en favor, tres en contra y cinco abstenciones, el pleno del Senado aprobó la renuncia de Eduardo Medina Mora y senadores de Morena lo celebraron. “No hay ni habrá un pacto de impunidad. No hay un acuerdo de protección o prebenda que haya negociado este gobierno”, aseguró desde la tribuna el morenista Julio Menchaca, hoy gobernador de Hidalgo. En ese año, la Constitución Política establecía que un ministro sólo podía renunciar “por causas graves”. Sin embargo, en su carta de renuncia, Medina Mora no expresó razón alguna y declinó el ofrecimiento del Senado a acudir al pleno a expresar sus razones graves. Así, por primera vez, el Senado avaló una renuncia sin acreditar “una causa grave”, porque el morenismo estaba interesado en que se fuera Medina Mora para que ese lugar lo ocupara alguien nombrado por ellos y habían acusado públicamente, no penalmente, de diversos delitos al ministro. A seis años de distancia, jamás hubo acciones penales contra el exministro. Luego, el 15 de octubre de 2023, con 63 votos en favor del oficialismo, al que se le sumó el expriista Eruviel Ávila, el pleno del Senado aprobó la renuncia de Arturo Zaldívar como ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en medio de críticas de la oposición, que sumó 43 votos en contra y advirtió la comisión de una falta grave del ahora exministro, al aceptar parcialidad política sin que se hubiera avalado su dimisión. En su renuncia tampoco detalló las causas graves para renunciar a su puesto, pero dijo que se iba, porque se sumaba a la “consolidación de la transformación de México”. Y en el caso de Alejandro Gertz Manero, que renunció este 27 de noviembre, argumentó que se va, porque decidió aceptar una embajada, aunque no precisó para cuál país. De acuerdo con las discusiones de las reformas constitucionales que mantuvieron el concepto “causas graves” para la salida de algunos servidores públicos federales la principal motivación es que sirviera de un freno para evitar que los manotazos del poder presidencial en turno pudieran arrinconar a un funcionario incómodo y lo orillara a renunciar. Pero al menos en el entendimiento del concepto de “causas graves” que ha usado el Senado en los últimos años, pues resulta que es muy maleable y que no cumplió su propósito, pues incluso hay morenistas que argumentan que el simple hecho de que una persona no quiera seguir en un puesto es “una causa grave”. Columnista: Leticia Robles de la RosaImágen Portada: Imágen Principal: Send to NewsML Feed: 0La noche de este 27 de noviembre todos fuimos testigos de la renuncia de Alejandro Gertz Manero como fiscal general de la República y por tercera ocasión en los últimos ocho años escuchamos el concepto de “causa grave”, que ha resultado tener una interpretación muy flexible. Primero, hay que recordar que el 16 de octubre del 2017, en un hecho sin precedente, Raúl Cervantes renunció a la Procuraduría General de la República (PGR) ante la Junta de Coordinación Política del Senado, órgano que en ese entonces representa a todas las fuerzas políticas que un año pasado lo habían ratificado como titular del Ministerio Público federal y lo hizo para quitarle pretextos a la oposición, que se negaba a aprobar las leyes que necesita, si él no renunciaba, porque así le cerraban el paso a convertirse en el primer fiscal general de la República. “Algunos legisladores y políticos han utilizado mi nombre y mis supuestas aspiraciones como una excusa para ellos no avanzar en la aprobación de las leyes que permitirían mejorar las condiciones y herramientas con las que se procura justicia en nuestro querido México. Yo no tengo ninguna aspiración, fuera de servir con honorabilidad, en cualquier capacidad, pública o privada, a mi país”, expresó entonces Raúl Cervantes. Después de él, en su papel de institución que nombra servidores públicos federales, el Senado ha aprobado tres renuncias: de los exministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Eduardo Medina Mora y Arturo Zaldívar, y ahora de Gertz Manero. El 8 de octubre de 2019, Con 111 votos en favor, tres en contra y cinco abstenciones, el pleno del Senado aprobó la renuncia de Eduardo Medina Mora y senadores de Morena lo celebraron. “No hay ni habrá un pacto de impunidad. No hay un acuerdo de protección o prebenda que haya negociado este gobierno”, aseguró desde la tribuna el morenista Julio Menchaca, hoy gobernador de Hidalgo. En ese año, la Constitución Política establecía que un ministro sólo podía renunciar “por causas graves”. Sin embargo, en su carta de renuncia, Medina Mora no expresó razón alguna y declinó el ofrecimiento del Senado a acudir al pleno a expresar sus razones graves. Así, por primera vez, el Senado avaló una renuncia sin acreditar “una causa grave”, porque el morenismo estaba interesado en que se fuera Medina Mora para que ese lugar lo ocupara alguien nombrado por ellos y habían acusado públicamente, no penalmente, de diversos delitos al ministro. A seis años de distancia, jamás hubo acciones penales contra el exministro. Luego, el 15 de octubre de 2023, con 63 votos en favor del oficialismo, al que se le sumó el expriista Eruviel Ávila, el pleno del Senado aprobó la renuncia de Arturo Zaldívar como ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en medio de críticas de la oposición, que sumó 43 votos en contra y advirtió la comisión de una falta grave del ahora exministro, al aceptar parcialidad política sin que se hubiera avalado su dimisión. En su renuncia tampoco detalló las causas graves para renunciar a su puesto, pero dijo que se iba, porque se sumaba a la “consolidación de la transformación de México”. Y en el caso de Alejandro Gertz Manero, que renunció este 27 de noviembre, argumentó que se va, porque decidió aceptar una embajada, aunque no precisó para cuál país. De acuerdo con las discusiones de las reformas constitucionales que mantuvieron el concepto “causas graves” para la salida de algunos servidores públicos federales la principal motivación es que sirviera de un freno para evitar que los manotazos del poder presidencial en turno pudieran arrinconar a un funcionario incómodo y lo orillara a renunciar. Pero al menos en el entendimiento del concepto de “causas graves” que ha usado el Senado en los últimos años, pues resulta que es muy maleable y que no cumplió su propósito, pues incluso hay morenistas que argumentan que el simple hecho de que una persona no quiera seguir en un puesto es “una causa grave”. Columnista: Leticia Robles de la RosaImágen Portada: Imágen Principal: Send to NewsML Feed: 0

Una “causa grave”… a conveniencia

2025/11/28 16:47
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La noche de este 27 de noviembre todos fuimos testigos de la renuncia de Alejandro Gertz Manero como fiscal general de la República y por tercera ocasión en los últimos ocho años escuchamos el concepto de “causa grave”, que ha resultado tener una interpretación muy flexible.

Primero, hay que recordar que el 16 de octubre del 2017, en un hecho sin precedente, Raúl Cervantes renunció a la Procuraduría General de la República (PGR) ante la Junta de Coordinación Política del Senado, órgano que en ese entonces representa a todas las fuerzas políticas que un año pasado lo habían ratificado como titular del Ministerio Público federal y lo hizo para quitarle pretextos a la oposición, que se negaba a aprobar las leyes que necesita, si él no renunciaba, porque así le cerraban el paso a convertirse en el primer fiscal general de la República.

“Algunos legisladores y políticos han utilizado mi nombre y mis supuestas aspiraciones como una excusa para ellos no avanzar en la aprobación de las leyes que permitirían mejorar las condiciones y herramientas con las que se procura justicia en nuestro querido México. Yo no tengo ninguna aspiración, fuera de servir con honorabilidad, en cualquier capacidad, pública o privada, a mi país”, expresó entonces Raúl Cervantes.

Después de él, en su papel de institución que nombra servidores públicos federales, el Senado ha aprobado tres renuncias: de los exministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Eduardo Medina Mora y Arturo Zaldívar, y ahora de Gertz Manero.

El 8 de octubre de 2019, Con 111 votos en favor, tres en contra y cinco abstenciones, el pleno del Senado aprobó la renuncia de Eduardo Medina Mora y senadores de Morena lo celebraron. “No hay ni habrá un pacto de impunidad. No hay un acuerdo de protección o prebenda que haya negociado este gobierno”, aseguró desde la tribuna el morenista Julio Menchaca, hoy gobernador de Hidalgo.

En ese año, la Constitución Política establecía que un ministro sólo podía renunciar “por causas graves”. Sin embargo, en su carta de renuncia, Medina Mora no expresó razón alguna y declinó el ofrecimiento del Senado a acudir al pleno a expresar sus razones graves.

Así, por primera vez, el Senado avaló una renuncia sin acreditar “una causa grave”, porque el morenismo estaba interesado en que se fuera Medina Mora para que ese lugar lo ocupara alguien nombrado por ellos y habían acusado públicamente, no penalmente, de diversos delitos al ministro. A seis años de distancia, jamás hubo acciones penales contra el exministro.

Luego, el 15 de octubre de 2023, con 63 votos en favor del oficialismo, al que se le sumó el expriista Eruviel Ávila, el pleno del Senado aprobó la renuncia de Arturo Zaldívar como ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en medio de críticas de la oposición, que sumó 43 votos en contra y advirtió la comisión de una falta grave del ahora exministro, al aceptar parcialidad política sin que se hubiera avalado su dimisión.

En su renuncia tampoco detalló las causas graves para renunciar a su puesto, pero dijo que se iba, porque se sumaba a la “consolidación de la transformación de México”.

Y en el caso de Alejandro Gertz Manero, que renunció este 27 de noviembre, argumentó que se va, porque decidió aceptar una embajada, aunque no precisó para cuál país.

De acuerdo con las discusiones de las reformas constitucionales que mantuvieron el concepto “causas graves” para la salida de algunos servidores públicos federales la principal motivación es que sirviera de un freno para evitar que los manotazos del poder presidencial en turno pudieran arrinconar a un funcionario incómodo y lo orillara a renunciar.

Pero al menos en el entendimiento del concepto de “causas graves” que ha usado el Senado en los últimos años, pues resulta que es muy maleable y que no cumplió su propósito, pues incluso hay morenistas que argumentan que el simple hecho de que una persona no quiera seguir en un puesto es “una causa grave”.

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