"Multiverso ChuyMine" no es solo una historia de ciencia ficción: es un viaje interno disfrazado de aventura. Un espejo con forma de portal.
El libro, publicado por Penguin Random House, narra cómo Chuy, un joven aparentemente común, descubre un portal multiversal en su ciudad. Lo que comienza como una curiosidad adolescente pronto se transforma en una misión peligrosa donde debe enfrentarse a sus peores miedos y salvar a sus amigos.
Aunque suene como ciencia ficción clásica, Multiverso ChuyMine nace de un lugar profundamente personal. No es una metáfora: Chuy es ChuyMine. Así lo explica el autor en entrevista.
Este vínculo entre autor y personaje transforma la lectura. No estamos ante un héroe inventado; estamos leyendo una versión narrativa del propio Chuy, con sus dudas, miedos, pasiones y aprendizajes.
Más allá del peligro multiversal, hay una amenaza mucho más silenciosa: la soledad. En palabras de Chuy:
La historia es entonces doble: por un lado, una lucha contra guardianes del tiempo y cristales brillantes; por el otro, una búsqueda de pertenencia, una prueba de que incluso el más introvertido puede construir lazos reales.
Chuy describe a su protagonista —y a sí mismo— como alguien con gustos muy marcados por los videojuegos, que poco a poco encuentra amistades afines. Ese proceso no solo define el arco del personaje, sino que refleja una experiencia común para muchos adolescentes.
Si bien hoy la palabra “multiverso” puede sonar a moda, para Chuy tiene un origen emocional y creativo claro.
Tras analizar qué género consumía más, llegó a una conclusión clave:
El género que más lo inspiró es el isekai, una categoría del anime donde el protagonista es transportado a otro universo.
Pero la intención del libro va más allá del estilo:
Aunque el libro está dirigido a un público infantil y juvenil, Chuy es enfático en que no lo escribió desde una mirada simplista:
Por eso, Multiverso ChuyMine propone dilemas reales, con grises y contradicciones. El objetivo, como lo dice el autor, no es hacer sentir bien al lector, sino empujarlo a pensar, a imaginar y, sobre todo, a afrontar sus propias dificultades:
Esta declaración resume el alma del libro: la valentía no es grandilocuente, es cotidiana. Y el miedo no se borra, se cruza.
Como muchos proyectos actuales, Multiverso ChuyMine no surgió de una editorial, sino de una comunidad. El propio autor relata:
Esa presión afectuosa fue el impulso definitivo. El resultado fue una colaboración con Penguin que tomó un año de desarrollo. Pero lo que realmente convirtió al libro en algo significativo fue lo que ocurrió después de su publicación:
Ese momento le dio al proyecto un valor emocional profundo. Ya no era solo un producto derivado de su marca: era un recuerdo, un puente familiar, una despedida con forma de historia.
Cuando se le preguntó qué mensaje daría a quien ve el libro en la estantería y no sabe si comprarlo, Chuy respondió sin rodeos:
Y cuando se le pidió que definiera a su personaje en una sola frase, no habló de poder, inteligencia o valentía. Dijo simplemente:
Multiverso ChuyMine es mucho más que una novela juvenil con portales y aventuras. Es un libro que nace del corazón de su autor, habla con la voz de su comunidad y se atreve a tocar temas reales como la soledad, el miedo y el valor.
Con un lenguaje accesible, pero profundo, con mundos extraños, pero emociones familiares, Chuy invita al lector no solo a imaginar, sino a transformarse. Porque al final, como él mismo lo dice, no se trata de ser feliz siempre, sino de aprender a vivir en paz con lo que somos.


