La gripe aviar podría desafiar una de las defensas humanas más antiguas: la fiebre, de acuerdo con las universidades de Cambridge y Glasgow. El descubrimiento de un gen resistente al calor en el virus aviar explica cómo la enfermedad fue pandémica en el pasado.
Los científicos han revelado que ciertas cepas del virus aviar pueden replicarse incluso a las altas temperaturas que causa la fiebre. Esto anula una barrera de defensa natural y acerca a la posibilidad de una crisis sanitaria que afecte a los humanos.
Entender cómo esta pieza genética actúa es crucial, ya que el H5N1 continúa propagándose en América Latina. La ciencia pone el foco en el motor del virus que puede prosperar en condiciones que detienen a la gripe estacional.
Una investigación de las universidades de Cambridge y Glasgow identificaron el gen clave que establece la sensibilidad del virus a la temperatura: el gen PB1. Este gen juega un papel fundamental en la replicación del genoma viral dentro de las células infectadas.
Estos son los puntos clave sobre el gen PB1:
La evidencia demuestra que la fiebre, esa reacción de defensa que puede llevar nuestra temperatura hasta 41°C, normalmente es eficaz para detener la replicación de virus de gripe de origen humano. Pero no con el H5N1.
La resistencia a la fiebre convierte a los virus de gripe aviar en una "amenaza particular" para el ser humano. Si la primera línea de defensa corporal es anulada, el virus puede replicarse sin control, aumentando la virulencia.
Cuando el virus no es controlado por la fiebre, puede causar una enfermedad grave. La letalidad del H5N1 ha sido históricamente alta, llegando a superar el 40% en infecciones humanas antiguas.
El peligro principal radica en que los virus humanos y aviares tienen la capacidad de "intercambiar" genes si infectan al mismo huésped, como los cerdos. Este intercambio es un proceso llamado reordenación.
Este fenómeno ya ocurrió en las pandemias mortales de 1957 y 1968. En ambos casos, el virus humano adquirió el gen PB1 de una cepa aviar, lo que ayudó a que el virus prosperara y causara una enfermedad grave.
El H5N1 es un subtipo del virus de la gripe A. Causa una enfermedad respiratoria grave en las aves, pero también ha infectado a mamíferos y humanos, resultando en síntomas serios o incluso mortales, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Aunque la infección por H5N1 puede causar síntomas como gripe, tos y dolores, puede agravarse con rapidez y causar síntomas respiratorios severos o alteraciones neurológicas, como convulsiones. La letalidad ha sido históricamente alta.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) reportó que la gripe aviar H5N1 continúa circulando en América Latina, con nuevos brotes en aves y mamíferos. El linaje predominante es el clado 2.3.4.4b, activo en la región desde 2021.
Avance del H5N1 en América Latina:
Brotes: 19 países han notificado 5,136 brotes en animales desde 2022.
Mamíferos: Se registran 77 brotes en fauna silvestre y doméstica en EE. UU. y Canadá en 2025.
Ganado: Infección confirmada en ganado lechero en 18 estados, afectando a más de 1,000 rebaños.
Los casos humanos son esporádicos: 75 infecciones reportadas desde 2022 en el continente. La vigilancia genómica es esencial para detectar cualquier cambio en el virus que pueda influir en su propagación entre personas.
Con el descubrimiento del gen PB1, la gripe aviar confirma que está evolucionando para evadir nuestras defensas. Mientras la OPS vigila de cerca la propagación en mamíferos, la detección se establece como la única barrera para contener esta persistente amenaza.


