La pérdida de audición es un problema común, especialmente en adultos mayores, y su riesgo aumenta con la edad, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Además, puede ser el resultado de varios factores como la falta de atención médica.
Si no se trata, la pérdida de audición puede empeorar, generando dificultades en las conversaciones con familiares, limitando la comunicación y aumentando el riesgo de aislamiento social.
No hay que ignorar los síntomas, ya que la detección temprana es importante para preservar tu calidad de vida y evitar complicaciones graves. El primer paso para cuidar tu oído es reconocer las señales de alerta y saber cuándo buscar la ayuda de un especialista.
El primer paso es reconocer las señales de alerta. Si notas que los sonidos son confusos o tienes problemas para entender, consulta a tu médico de inmediato. La clave está en no minimizar los síntomas cotidianos.
Te dejamos las señales más claras de pérdida de audición, según los Institutos Nacionales de Salud en EU (NIH) y el Servicio Nacional de Salud británico (NHS):
La sordera súbita, o pérdida de audición que ocurre sin explicación y de forma rápida, es una urgencia médica que requiere atención inmediata.
También debes buscar ayuda si tu audición empeora gradualmente, o si sientes dolor, tienes el oído taponado, o si hay secreción o líquido saliendo de tus oídos. Consultar a un médico enseguida si la pérdida ocurre sin explicación, podría ser reversible si se trata rápidamente.
Aunque la presbiacusia (pérdida relacionada con la edad) es gradual y hereditaria, la causa evitable más común es la exposición a ruido. Los ruidos fuertes, como la música o máquinas, pueden dañar el oído interno de forma permanente, según los NIH.
El simple tapón de cera (cerumen) o la acumulación de fluidos también pueden bloquear el sonido, causando una pérdida auditiva temporal que un médico puede resolver fácilmente. Por ello, es importante nunca subestimar cualquier dificultad para oír.
Además del ruido, los problemas de salud crónicos son factores de riesgo. Esto incluye la diabetes, la presión arterial alta, afecciones del corazón o un ataque cerebral.
Las infecciones, como la meningitis o la otitis media, son una causa, especialmente en niños. Incluso un tímpano perforado puede ser causado por una infección o un trauma, como usar aplicadores de algodón.
También existen ciertos factores de riesgo relacionados con la genética y los malos hábitos:
La prevención es clave para evitar la sordera evitable. Muchos casos se pueden prevenir aplicando estrategias de salud a lo largo de toda la vida, como reducir la exposición a sonidos fuertes y utilizar protección auditiva (tapones) en ambientes ruidosos.
Te dejamos estrategias eficaces para reducir la pérdida, de acuerdo con la OMS:
Buscar ayuda profesional es el paso más importante. La pérdida auditiva no tratada se asocia a mayor riesgo de demencia, aislamiento social, depresión y caídas. No permitas que el silencio se convierta en una barrera para tu salud mental y física.


