Sospechas de fraude, el narcotráfico en la política, unas fuerzas armadas cercanas a la izquierda en el poder y la intromisión de Donald Trump configuran las claves detrás de la elección presidencial en Honduras.
Tras una campaña plagada de acusaciones sobre planes de fraude, unos 6.5 millones de hondureños podrán votar para elegir presidente, diputados y alcaldes para los próximos cuatro años.
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La disputa por relevar a la presidenta Xiomara Castro es a una sola vuelta y sin un favorito claro en las encuestas entre los tres aspirantes con opción de ganar, de un total de cinco.
El izquierdista partido Libertad y Refundación (Libre) busca conservar el poder con la abogada Rixi Moncada, que enfrenta a dos derechistas, el comunicador Salvador Nasralla del Partido Liberal (PL) y el empresario Nasry Asfura del Partido Nacional (PN). Los otros candidatos son Mario Rivera del Partido Demócrata Cristiano y Nelson Ávila del Partido Innovación y Unidad Social Demócrata.
Honduras tiene un historial de comicios cuestionados y golpes de Estado. El último, en 2009, derrocó al presidente Manuel Zelaya, esposo de Castro.
Moncada califica a sus rivales de derecha de “títeres de la oligarquía golpista”. Nasralla y Asfura la tachan de “comunista” y afirman que con ella seguirá gobernando la familia Zelaya-Castro, aliada de Venezuela y Cuba.
Los comicios se celebrarán en medio de una fuerte crispación sin árbitro independiente, pues los tres partidos se reparten el poder en el consejo y tribunal electorales.
Derecha e izquierda se acusan de preparar un fraude, escenario ante el cual Estados Unidos advirtió que actuaría con “rapidez y firmeza”. La OEA y la Unión Europea enviaron observadores y llamaron a respetar el voto.
A la desconfianza se sumaron las Fuerzas Armadas, cuya cúpula pidió las actas electorales, pero la petición fue rechazada por el Consejo Nacional Electoral (CNE).
Cada candidato ha lanzado algún gesto hacia Trump. Moncada dice que respetará el tratado de extradición con Estados Unidos. Nasralla prometió romper con Venezuela y, al igual que Asfura, un mejor diálogo con la Casa Blanca.
Trump, hizo un llamado a los hondureños para que voten por Asfura. “Si no gana, Estados Unidos no malgastará más dinero”, escribió en su red Truth Social y comparó al país con Venezuela.
Aunque el gobierno y los candidatos presidenciales se desmarcan del narco, desde hace años los cárteles locales Los Cachiros y los Valle Valle también influyen en la política hondureña.
En medio de la retórica incendiaria, los candidatos apenas tocaron los temas cruciales: Asfura prometió atraer inversiones, Nasralla impulsar la producción, y Moncada poner impuestos a los ricos.
Nasry Asfura
Rixi Moncada
Salvador Nasralla
Con información de AFP.
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