Luego de dos años de pandemia, Berkshire Hathaway, el conglomerado que incorpora las propiedades industriales y comerciales de Warren Buffett, celebró su primera reunión anual en vivo, en un evento en el que el llamado ‘Oráculo de Omaha’ alabó las capacidades de la empresa por generar ganancias, reiteró la aversión a hacer “perder dinero a sus inversionistas”, y enfatizó la querencia de la directiva por la liquidez, el efectivo en mano.
Buffett refirió que la empresa tiene una gran pila de efectivo, la cual “no disminuirá”, y que es algo que les ha permitido salir a comprar en diversas industrias a un ritmo muy acelerado, pero con compras “muy ligeras” durante el primer trimestre de 2022; sin embargo, refirió que esa fiebre de adquisiciones ya se está tranquilizando.
De acuerdo con Bloomberg, el conglomerado realizó compras netas por US$41.000 millones en el primer trimestre, incluyendo un aumento de su participación en Chevron Corp. que hizo que la inversión se situara entre las cuatro principales participaciones en acciones ordinarias de Berkshire.
Si bien Buffett advirtió que la economía es cíclica y que siembre habrá disrupciones en el sistema, también refirió que muchos inversionistas se han comportado como apostadores en un casino. Por ello, enfatizó uno de sus muchos mantras corporativos: hay que estar siempre preparados para los malos tiempos.
En la sesión de preguntas y respuestas, Buffett aseveró que, a menudo, el mercado es “casi totalmente un casino, es una sala de juego, y eso ha existido en un grado extraordinario en los últimos dos años alentado por Wall Street”.
En un foro que tuvo una enorme presencia internacional, Buffett negó que Berkshire Hathaway tenga una aversión a invertir en negocios fuera de EE.UU. Puso como ejemplo los hasta US$5.000 millones que la empresa ha canalizado a valores de Alemania, aunque reconoció que la empresa no se mueve tan rápido en esas aguas.
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