La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó la primera guía sobre las terapias GLP-1 para el tratamiento de la obesidad en adultos. Esta enfermedad, definida como crónica y recurrente, afecta a una de cada ocho personas en el mundo.
La OMS enfatiza que el manejo de la obesidad requiere un cuidado de por vida. Por ello, los fármacos son solo un componente, un inicio importante para construir un nuevo esquema de gestión integral y sostenible.
Las directrices instan a pasar de un enfoque basado en el control de factores de riesgo a un manejo completo de la enfermedad crónica. Este cambio en el concepto del tratamiento es fundamental para la salud pública.
La OMS desarrolló estas directrices reconociendo que la obesidad es una enfermedad que requiere un cuidado de por vida. Esto implica un enfoque integrado y centrado en la persona para el tratamiento.
Una de las herramientas en este tratamiento son las inyecciones GLP-1, que imitan a la hormona incretina GLP-1. Estos fármacos ayudan a controlar el nivel de azúcar en la sangre, reducir el apetito y retrasar el vaciado del estómago.
La OMS, a través de una publicación en la revista JAMA Network, presentó dos recomendaciones centrales y dos declaraciones de buena práctica que definen la terapia con GLP-1:
Ambas recomendaciones fueron catalogadas como "condicionales". Esto se debe a que, si bien la efectividad es clara, existen dudas sobre el alto costo de los medicamentos y la posibilidad de garantizar un acceso fácil a nivel global.
Además, la OMS definió algunas recomendaciones para el tratamiento de la obesidad:
Actualmente, existe un grupo de alto riesgo que ya fue incluido en la Lista Modelo de Medicamentos Esenciales de la OMS. Este conjunto de pacientes incluye a personas con obesidad, diabetes tipo 2, y enfermedad cardiovascular o renal ya establecida, que son los más vulnerables.
La decisión de la OMS responde a una crisis de salud pública global que sigue creciendo sin freno en casi todos los países, afectando a miles de millones. Por ello, se buscaron algunas opciones de terapia con medicinas.
La enfermedad impone una carga importante de morbilidad, mortalidad y un enorme impacto económico. De hecho, la OMS estima que la obesidad causó al menos 3.7 millones de muertes en 2021.
La OMS aclara que el medicamento por sí solo no puede resolver la magnitud del problema. La clave es que el tratamiento sea integral y aborde el comportamiento para evitar que las personas vuelvan a tener problemas con la obesidad una vez que bajen de peso.
Se dejan los complementos que sugiere la OMS:
La disponibilidad de GLP-1 debe impulsar a los países a construir un ecosistema de obesidad justo y sostenible. El objetivo final es que los servicios sean universales y accesibles para todos, transformando el manejo de esta enfermedad crónica a nivel global.


