La recuperación de una vasija Jōmon intacta aporta pistas fundamentales sobre los rituales y la vida cotidiana de las primeras poblaciones asentadas en la región (Gobierno de la ciudad de Nagahama y gobierno de la prefectura de Shiga)La recuperación de una vasija Jōmon intacta aporta pistas fundamentales sobre los rituales y la vida cotidiana de las primeras poblaciones asentadas en la región (Gobierno de la ciudad de Nagahama y gobierno de la prefectura de Shiga)

Arqueología submarina en Japón: una pieza milenaria cambia la historia regional de la cerámica y revela misterios ancestrales

2025/12/02 08:15
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La recuperación de una vasija Jōmon intacta aporta pistas fundamentales sobre los rituales y la vida cotidiana de las primeras poblaciones asentadas en la región (Gobierno de la ciudad de Nagahama y gobierno de la prefectura de Shiga)

El hallazgo de una vasija milenaria en el fondo del lago Biwa, Japón, representa un avance crucial para la arqueología submarina. Un equipo de investigadores japoneses recuperó una pieza de cerámica de más de 10.000 años de antigüedad, prácticamente intacta, a 64 metros de profundidad cerca de las ruinas sumergidas de Tsuzuraozaki, en la prefectura de Shiga.

National Geographic informó que, por su excepcional estado de conservación y la relevancia para el estudio de la cerámica Jōmon, este descubrimiento es especialmente significativo.

La vasija, de aproximadamente 25 centímetros de altura y base puntiaguda, presenta grabados característicos del estilo Jinguji, propio del periodo Jōmon temprano. Según National Geographic, la pieza fue hallada en posición vertical y sin fragmentaciones, una condición poco habitual en objetos arqueológicos de semejante antigüedad.

El entorno geológico de Tsuzuraozaki, con baja acumulación de sedimentos y movimientos tectónicos, permitió que objetos permanezcan expuestos durante milenios. Kenichi Yano, de la Universidad Ritsumeikan, subrayó: “Este es un descubrimiento que solo pudo ocurrir bajo el agua. La conservación, la ubicación y el contexto ofrecen información imposible de obtener de las ruinas terrestres”, afirmó Yano.

Las condiciones únicas del lago Biwa permitieron conservar vestigios arqueológicos milenarios, convirtiéndolo en un referente para la investigación subacuática en Japón (Freepik)

Tecnología avanzada para la arqueología subacuática

El lago Biwa, el más grande de Japón con una extensión de 670 kilómetros cuadrados, esconde más de 90 yacimientos arqueológicos sumergidos poco estudiados debido a la profundidad y la escasa visibilidad. La cerámica Jōmon destaca por su antigüedad y por ser una de las primeras muestras del empleo sistemático del fuego en la creación de objetos duraderos.

El término “Jōmon” alude a los “dibujos de cuerdas” impresos en las piezas, que tuvieron fines utilitarios, culturales y estéticos. En esta zona ya se habían recuperado más de 200 fragmentos de cerámica Jōmon y jarras Haji del periodo Kofun, pero jamás una pieza tan antigua y en tan buen estado.

La expedición, realizada en octubre de 2025 y encargada por el Nara National Research Institute for Cultural Properties, logró este éxito gracias al uso de tecnología de última generación. El equipo recurrió a escáneres subacuáticos 3D y vehículos autónomos submarinos creados por el Instituto Nacional de Investigación Marítima de Japón (NMRI).

Estos aparatos, originalmente pensados para inspección de cables submarinos, permitieron mapear con precisión el fondo del lago incluso con visibilidad mínima. Los datos obtenidos superaron en calidad a los de cualquier equipo humano, cubriendo un área de 200 metros de largo por 40 de ancho.

El empleo de robots y escáneres especializados facilitó la localización precisa y segura de piezas frágiles en zonas de gran profundidad y escasa visibilidad (Nara National Research Institute for Cultural Properties)

Implicaciones del hallazgo y futuro de la investigación

El excelente estado de conservación de la vasija generó varias hipótesis sobre su origen y propósito. Su posición vertical sugiere una posible deposición voluntaria, lo que plantea la hipótesis de un uso ritual.

Otras teorías señalan que podría tratarse de un objeto extraviado por una comunidad ribereña, o bien de evidencia de asentamientos anteriores a la inundación de la región. Aunque aún no hay conclusión definitiva, la presencia de otras seis jarras de cerámica Haji en el área indica que la zona fue utilizada en distintas épocas, probablemente con fines ceremoniales.

El siguiente paso será someter la vasija a un análisis minucioso para determinar su composición y posible uso. Instituciones como el Museo de Arqueología Subacuática de Japón ya anunciaron planes para exhibir la pieza y generar un modelo tridimensional, lo que facilitará la exploración virtual de este tesoro de la cultura Jōmon.

De acuerdo con National Geographic, esta iniciativa promete ampliar las oportunidades para la investigación y la difusión del patrimonio arqueológico japonés.

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