Gobiernos, fuerzas armadas y organizaciones de ayuda en Indonesia y Sri Lanka intentan prestar asistencia a las miles de personas afectadas por las devastadoras inundaciones que dejan más de mil 300 muertos en varias partes de Asia.
Una torrencial temporada monzónica, junto con dos ciclones tropicales, provocó la semana pasada fuertes lluvias en Sri Lanka, partes de la isla indonesia de Sumatra, el sur de Tailandia y el norte de Malasia. El cambio climático ha provocado últimamente precipitaciones más intensas, ya que una atmósfera más cálida retiene más humedad y el aumento de la temperatura de los océanos contribuye a intensificar las tormentas.
Un análisis de la AFP de los datos meteorológicos del gobierno estadunidense mostró que varias regiones de Asia afectadas por las inundaciones registraron las mayores cantidades de lluvia para un mes de noviembre desde 2012. Las aguas han retrocedido en gran medida, pero la devastación ha dejado a cientos de miles de personas viviendo en refugios y luchando por conseguir agua potable y alimentos.
En la provincia indonesia de Aceh, una de las regiones más afectadas, los pobladores dijeron a la AFP que quienes podían permitírselo están acumulando provisiones.
El gobierno indonesio anunció el lunes el envío de 34 mil toneladas de arroz y 6.8 millones de litros de aceite de cocina a las provincias de Aceh, Sumatra del Norte y Sumatra Occidental, las más golpeadas. Sin embargo, Alfian, residente en Banda Aceh, declaró que el gobierno ha sido "muy lento, especialmente a la hora de garantizar las necesidades básicas".
En toda la isla de Sumatra, el balance de víctimas subió este martes a 712 muertos y al menos 500 desaparecidos, anunció la agencia de gestión de catástrofes. Además, unas 1,2 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares.
Las organizaciones de ayuda afirmaron que trabajan a marchas forzadas para llevar suministros a las zonas afectadas, ya que los mercados locales se están quedando sin productos esenciales.
Un cargamento de 12 toneladas de alimentos de la organización a bordo de un buque de la Armada indonesia debía llegar a Aceh el martes. Los sobrevivientes han descrito olas aterradoras que llegaron sin previo aviso. En Aceh Oriental, Zamzami, que como muchos indonesios se identifica solo con un nombre, dijo que las aguas eran "imparables, como una ola de tsunami".
Otra tormenta provocó fuertes lluvias en todo Sri Lanka, lo que desencadenó crecidas repentinas y aludes que dejaron al menos 410 muertes.
Un total de 336 personas siguen desaparecidas, aunque un funcionario de la ciudad central de Welimada dijo a la prensa que espera que el número de víctimas aumente, ya que su personal excavaba en el barro en busca de habitantes sepultados por los deslizamientos.
El presidente Anura Kumara Dissanayake declaró el estado de emergencia para hacer frente a lo que calificó como "el desastre natural más difícil" de la historia del país. A diferencia de su homólogo indonesio, pidió ayuda internacional. La fuerza aérea esrilanquesa, con el apoyo de sus homólogos de India y Pakistán, ha evacuado a residentes atrapados y entregado alimentos y otros suministros.
Mientras tanto, en la capital, Colombo, las aguas de la inundación estaban retrocediendo lentamente el martes.
Las lluvias han remitido en todo el país, pero las alertas por aludes siguen vigentes en la mayor parte de la región central, la más afectada, según las autoridades.
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