La diabetes y la pérdida auditiva tienen una conexión más profunda de lo que imaginas. Este vínculo afecta la calidad de vida de las personas, convirtiendo el control del azúcar en la sangre en una prioridad para proteger tus oídos y evitar daños permanentes.
Este problema podría afectar a 589 millones de adultos alrededor del mundo que viven con diabetes, de acuerdo con International Diabetes International (FID). Lo inquietante es que estas personas tienen el doble de probabilidades de sufrir daños auditivos que quienes no padecen la enfermedad.
Entender cómo el azúcar en sangre impacta tu capacidad de escuchar es el primer paso para cuidarte y evitar algunos factores de riesgo. Recuerda que necesitas acudir con un profesional de la salud ante cualquier problema para controlar la diabetes.
Imagina que tu oído interno es una máquina de precisión llena de nervios y vasos sanguíneos diminutos (conductos por los que viaja la sangre). Cuando los niveles de azúcar suben demasiado, actúan como un corrosivo, dañando estas pequeñas "tuberías" importantes para el sonido y la transmisión de señales.
No solo el azúcar alto es el villano de esta historia; los bajones también cuentan. La hipoglucemia (niveles bajos de azúcar en la sangre) puede interrumpir las señales nerviosas que viajan desde tu oído hasta el cerebro, causando una desconexión temporal o permanente en tu capacidad auditiva.
Así es como la diabetes afecta a los oídos, de acuerdo con American Diabetes Association (ADA) y un estudio publicado en Otolaryngology–Head and Neck Surgery (OTO Journal):
El silencio no llega de golpe; es un proceso lento y a menudo traicionero. Generalmente, la pérdida auditiva comienza afectando las frecuencias agudas, lo que hace difícil escuchar el canto de los pájaros o las voces de los niños.
La duración de la enfermedad juega un papel crucial en este deterioro. Quienes llevan más de diez años con diabetes tienen un riesgo mucho mayor de sufrir una pérdida auditiva en comparación con pacientes de diagnóstico reciente.
Te dejamos las señales de la pérdida auditiva:
A veces, son tus amigos o familiares quienes notan el problema antes que tú. Si sientes que la gente murmura o necesitas subir mucho el volumen de la televisión, es probable que la diabetes ya esté afectando tu percepción del entorno.
La buena noticia es que no estás indefenso ante este riesgo. Mantener tus niveles de azúcar en el rango deseado es la estrategia más efectiva para proteger los vasos sanguíneos y nervios que permiten tu audición diaria.
Adoptar un estilo de vida saludable es tu mejor medicina preventiva. Esto incluye seguir un plan de alimentación equilibrado y realizar actividad física, lo que ayuda a controlar no solo el azúcar en la sangre, sino la presión arterial, otro factor de riesgo.
Te dejamos recomendaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y los Institutos Nacionales de Salud en EU (NIH):
Cuidar tu audición es una razón poderosa para mantener a raya la diabetes. Si notas cambios en cómo escuchas el mundo, no esperes; acude a tu médico, pues un diagnóstico temprano puede marcar la diferencia en tu conexión con los demás y en la prevención de un daño irreversible.


