En apenas 32 minutos se definió la suerte de las 16 selecciones clasificadas al Mundial de México 1970. En el salón de un hotel capitalino se selló el destino de los participantes durante en el sorteo, al que acudieron cerca de mil personas y que fue visto por 300 millones de televidentes.
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México iniciaría ante la Unión Soviética el 31 de mayo, mientras que Brasil fue instalado en el Grupo de la Muerte junto al campeón defensor, Inglaterra, Checoslovaquia y Rumania, informó Excélsior en la amplia cobertura que realizó del evento más esperado.
El vicepresidente de la FIFA, Helmuth Kaesser era el encargado de leer los nombres de las selecciones, luego de que la niña María Cañedo sacaba los papeles de las copas.
Un sonriente Antonio La Tota Carbajal se paseó por el salón con la Copa Jules Rimet en su manos, trofeo que sería para el equipo campeón y que fue custodiada para llevarla de regreso a una bóveda de un banco.
Joao Saldanha, técnico de la selección de Brasil expresaba, en referencia a lo complicado de su grupo que “para ser campeón hay que ganar a todos.”
Abordado por un gran número de periodistas, al término del sorteo mundialista, Saldanha aseguraba que lo iba a decidir el torneo era la calidad de cada equipo y no el grupo o el sitio que le tocara jugar.
El sorteo mundialista arrancó a las 15:00 horas aquel sábado 10 de enero de 1970, justo a un día antes.
La distribución de los equipos en los bombos para el sorteo fue en el siguiente orden: En el “A” colocaron a los tres sudamericanos (Brasil, Perú y Uruguay) y también a México. En el “B” le tocó a los cuatro europeos más fuertes (Inglaterra, Alemania, Italia y Unión Soviética. El “C” fue para los europeos considerados menos fuertes (Bélgica, Bulgaria, Checoslovaquia y Suecia). El “D” fue para Rumania, así como los debutantes Israel, Marruecos y El Salvador.
Los representantes del Comité Organizador descartaron que el sorteo estuviera “dirigido”.
La Selección Mexicana quedó en el Grupo 1 junto a El Salvador, Bélgica, además de Unión Soviética.
Un eufórico Guillermo Cañedo aseguraba que México sería campeón del mundo.
El embajador de Bélgica en México, Jacques Groot Haert, opinaba que era un grupo muy equilibrado .
En menos tiempo del esperado, el destino de los equipos participantes se conocía y sólo en Inglaterra, que llegaba como campeón defensor, se escucharon protestas por compartir sector con uno de los favoritos, Brasil, que finalmente sería el equipo monarca.
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