El Adviento marca el inicio del ciclo litúrgico para la Iglesia Católica, un período de cuatro semanas de profunda preparación espiritual y reflexión antes de la celebración de la Navidad. Este tiempo, cuyo nombre deriva del latín “adventus” (venida o llegada), involucra ciertas prácticas como el encendido de la Corona de Adviento, un elemento central en hogares y templos. Es así que muchos se preguntan cómo se prenden las velas de esta.
Este ciclo busca preparar el corazón de los creyentes para el nacimiento de Jesús, no solo en su dimensión histórica sino también en la litúrgica, que anticipa su segunda venida. La tradición está cargada de simbolismos que guían a los fieles en su camino hacia la Nochebuena.
Qué es la corona de Adviento, cuál es su significado y cómo es la forma correcta de hacerla en casaEs un arreglo circular, típicamente elaborado con ramas de pino o abeto, que lleva cuatro velas. Su forma circular representa la eternidad de Dios y la vida eterna que promete, mientras que las ramas verdes simbolizan la esperanza y la nueva vida que trae el nacimiento de Cristo. Es una herramienta que ayuda a los cristianos a prepararse para la Navidad, con un origen que se remonta a antiguas tradiciones paganas europeas que fueron adaptadas por el cristianismo para marcar este tiempo sagrado.
La Corona de Adviento posee cuatro velas. Generalmente, tres de ellas son de color morado y una de color rosa.
Cada color tiene un significado particular dentro de la liturgia. El morado simboliza la penitencia y la preparación espiritual, lo que evoca a la austeridad necesaria para la conversión de los fieles. El color rosa, en cambio, se enciende en el tercer domingo y representa la alegría y el gozo por la inminente llegada de la Navidad.
Las velas de la Corona de Adviento se encienden progresivamente, una cada domingo. Así es el proceso en que se prenden las velas:
Esta secuencia simboliza el aumento gradual de la luz a medida que se acerca la Navidad. Así se representa la proximidad de Cristo, “luz del mundo”.
La Iglesia divide el Adviento en dos etapas con enfoques teológicos diferenciados. La primera parte, que abarca desde el primer domingo hasta el 17 de diciembre, tiene un carácter escatológico. La reflexión se centra en la “segunda venida” de Cristo al final de los tiempos e invita a la preparación para su retorno glorioso.
La segunda parte, que comprende del 18 al 24 de diciembre, es conocida como la “Semana Santa” de la Navidad. Durante estos días, la Iglesia intensifica la preparación, que está orientada la meditación hacia el misterio de la Encarnación y los hechos históricos previos al nacimiento de Jesús en Belén.
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