La presión arterial baja, o hipotensión, es ese susto repentino que puede dejarte pálido, con la visión borrosa y el mundo girando sin previo aviso. Saber actuar con velocidad es importante para evitar que un simple mareo se convierta en una caída peligrosa en casa o en la calle.
A veces el cuerpo simplemente falla al intentar enviar suficiente sangre a la cabeza, provocando que te sientas débil o confundido. No es solo cosa de mayores; podría pasarle a cualquiera. Por ello, es importante saber cómo actuar.
Si ves a alguien tambalearse, la regla de oro es evitar el impacto contra el suelo. Además, hay otras prácticas que podrían ayudar a estabilizar a una persona mientras se solicita ayuda profesional de ser necesario.
Te dejamos algunas recomendaciones de MedlinePlus y un artículo publicado en Lancet Neurology:
Sin embargo, a veces el susto pasa a ser una emergencia médica real. Si la recuperación no es inmediata o notas signos de alarma, hay que marcar al número de emergencias sin dudarlo, pues la vida podría correr peligro si hay un shock subyacente.
Estos son las señales de alarma a los que debes prestar atención, según los Institutos Nacionales de Salud en EU (NIH):
Imagina que tus arterias son tuberías; si se ensanchan demasiado o falta líquido en el sistema, la presión cae. Esto priva momentáneamente de oxígeno al cerebro y órganos importantes, causando esa desagradable confusión mental y debilidad.
Ponerse de pie muy rápido es el culpable clásico de estos episodios cotidianos. La sangre se acumula en las piernas por gravedad y el cuerpo no reacciona a tiempo para subirla, lo que los médicos llaman hipotensión ortostática, muy común al salir de la cama.
El calor y la falta de agua también afectan la tensión arterial. Cuando sudamos mucho o no bebemos suficiente líquido, el volumen total de sangre disminuye y el corazón no tiene qué bombear con fuerza para mantener el ritmo circulatorio.
Te dejamos otras causas detrás de este problema:
La prevención empieza en la cocina con hábitos muy sencillos. Aumentar el consumo de agua y, siempre bajo consejo médico, ponerle un poco más de sal a la comida ayuda a retener líquidos y mantener el volumen sanguíneo estable durante el día.
Tómalo con mucha calma al despertar cada mañana para no marearte. Si estás acostado, siéntate primero al borde de la cama unos minutos antes de pararte; así le das tiempo valioso a tu sistema circulatorio para ajustarse al cambio de posición.
La ropa que eliges también juega su parte en la salud vascular. Las medias de compresión aprietan las piernas suavemente, impidiendo que la sangre se estanque abajo y facilitando su retorno hacia el corazón cuando estás mucho tiempo de pie.
Estas son recomendaciones de MedlinePlus para prevenir que tu presión arterial sufra una bajada sorpresiva:
Pequeños cambios en el estilo de vida hacen una diferencia gigante. Evitar el consumo de alcohol, que deshidrata, y huir de las duchas muy calientes o saunas ayudará a mantener tus niveles de presión mucho más estables y seguros.
Convivir con la tendencia a la presión baja es posible si conocemos bien nuestro cuerpo. Escuchar las señales de alerta y aplicar estos ajustes sencillos en la rutina te permite llevar una vida activa, plena y sin el miedo constante al desmayo.

