La movilidad es uno de los aspectos que presentan importantes brechas de género debido al contexto social y económico en la Ciudad de México.
Los altos niveles de acoso en medios de transporte, por ejemplo, hacen que las mujeres prefieran caminar o tomar taxis antes que subirse al Metro.
También, las cifras de la Secretaría de movilidad capitalina, muestran que muchos más hombres tienen como método de transporte principal el auto privado; esto se puede explicar debido a los menores niveles de acceso al crédito que tienen las mujeres o a sus salarios más bajos.
Estas diferencias subrayan la importancia de una planificación urbana con perspectiva de género: políticas de transporte, seguridad en las calles, iluminación, mayor oferta de transporte público seguro, igualdad salarial e incluso fomentos al crédito para mujeres.


