A pocos días de que las apariciones de la virgen de Guadalupe alcancen el 494 aniversario, la iglesia católica recordó al pueblo de México que el gran acontecimiento se tradujo en "un punto de encuentro" en medio de dos civilizaciones confrontadas.
Hoy, casi después de medio milenio y ante las circunstancias de violencia y polarización que se viven, México tiene que ser consciente de que la virgen de Guadalupe es sinónimo de diálogo y no de enfrentamiento, una esperanza frente al "desencanto social", subrayó la iglesia católica.
Los millones de personas que cada año acuden ante la imagen de la virgen guadalupana a buscar consuelo, un futuro mejor, justicia, protección y salud son un claro ejemplo de que la Morenita del Tepeyac "es esperanza" en medio de situaciones que parecieran insalvables o irreconciliables.
La disertación religiosa resaltó que el acontecimiento guadalupano modificó la forma de vivir la fe en el continente americano a tal grado de que quienes no son muy cercanos a la fe católica, encuentran en la virgen de Guadalupe "un símbolo de identidad, dignidad y cercanía humana".
Las apariciones de la virgen de Guadalupe ocurrieron del 9 al 12 de diciembre de 1531 ante el indígena San Juan Diego en el cerro del Tepeyac y frente a su tío, Juan Bernardino.
Ambos de origen indígena, se convirtieron al catolicismo previo a las apariciones de la virgen guadalupana. El nombre de María de Guadalupe tiene raíces judías y árabes; María significa La Iluminadora y Guadalupe, el cauce del río.
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