WASHINGTON.− Hacer música, bailar, hacer manualidades, y hasta jugar a algunos tipos de videojuegos, no solo son actividades inmersivas, sino también emocionalmente gratificantes, y según un nuevo estudio científico, hasta podrían desacelerar el envejecimiento del cerebro. Analizando datos de la actividad cerebral, los investigadores descubrieron que abocarse a tareas creativas de cualquier tipo está asociado a un cerebro de apariencia más joven. El estudio fue publicado en octubre por la revista científica Nature Communications.
“Esta no es solo una solución para los Leonardo Da Vinci del mundo. Los beneficios de las actividades creativas no solo son para los genios o los artistas profesionales”, apunta el doctor Agustín Ibáñez, autor del estudio y director del Instituto Latinoamericano de Salud Cerebral de la Universidad Adolfo Ibáñez. “Vivimos en un mundo lleno de estrés, angustia e incertidumbre, así que fabricarse una pequeña burbuja con el arte o la música puede tener un impacto muy positivo en la salud cerebral”.
Los investigadores analizaron las imágenes de la actividad cerebral de 1467 participantes sanos de todo el mundo, incluyendo bailarines de tango, músicos, artistas visuales y jugadores de videojuegos de estrategia, y para cuantificar el grado de envejecimiento de sus cerebros utilizaron relojes cerebrales, que son modelos computacionales capaces de estimar la diferencia entre la edad cronológica de una persona y la edad biológica de su cerebro.
“Usamos mediciones de conectividad cerebral para predecir la edad del cerebro, y existe una brecha entre la edad estimada y la edad real”, explicó Ibáñez. “Esa brecha nos da información para evaluar si hay un envejecimiento cerebral acelerado o retardado”.
En algunas personas con afecciones psiquiátricas y neurológicas ya se había observado un envejecimiento cerebral acelerado, evidenciado en el aspecto de sus cerebros, que parece avejentado en relación con la edad de la persona. En el estudio actual, Ibáñez y sus colegas querían investigar qué otros factores están asociados con el retraso del envejecimiento cerebral.
Los investigadores descubrieron que la práctica de las cuatro actividades creativas y desafiantes que analizaron —danza, música, artes visuales y videojuegos de estrategia— está asociada con un retraso del envejecimiento cerebral. Además, cuanto mayor experiencia y mayor nivel de rendimiento en esas actividades, también mayores los beneficios: en comparación con los aficionados, los expertos con años de práctica tenían cerebros más jóvenes. De todos los participantes, los bailarines de tango altamente calificados parecían tener los cerebros más jóvenes: un promedio de siete años menos que la edad cronológica de la persona.
Sin embargo, incluso los participantes que adquirieron tardíamente una habilidad creativa obtuvieron algunos beneficios antienvejecimiento. Los investigadores entrenaron a 24 personas para jugar al videojuego “StarCraft II”, que requiere un uso del pensamiento estratégico y la imaginación. Al grupo de control lo entrenaron para jugar al “Hearthstone”, un videojuego con reglas que limita la improvisación y la creatividad. Tras 30 horas de entrenamiento distribuidas a lo largo de tres o cuatro semanas, el grupo de “StarCraft II” mostró un envejecimiento cerebral más lento que el grupo de “Hearthstone”.
El estudio empleó métodos sólidos y validados científicamente, y sus hallazgos coinciden con investigaciones previas que demuestran que la actividad artística está relacionada con una edad biológica más joven, apunta Daisy Fancourt, profesora de psicobiología y epidemiología en el University College de Londres.
“Cada vez hay más estudios que detectan el vínculo entre participar de actividades artísticas y la preservación cognitiva, así como un retraso en la aparición de la demencia”, dice Fancourt, que no participó del nuevo estudio. “Por lo tanto, si bien es importante replicar estos nuevos hallazgos en otros conjuntos de ensayos, este estudio reconfirma la importancia de seguir investigando sobre los beneficios de las artes para la salud”.
Hasta disfrutar del arte creado por otros, como ir a un concierto o a una obra de teatro, puede tener efectos protectores que ayudan a amortiguar el deterioro cognitivo relacionado con la edad. Otras investigaciones sugieren que esta participación “receptiva” puede ayudar a preservar la función cognitiva en etapas posteriores de la vida.
En un estudio de 2022, la profesora de investigación Jill Sonke y sus colegas del Centro para las Artes en Medicina de la Universidad de Florida analizaron datos de 4344 adultos mayores basados en seis pruebas cognitivas realizadas en 2004 y 2011. Si bien el rendimiento general en las pruebas disminuyó ligeramente durante los siete años transcurridos desde el inicio del ensayo hasta su seguimiento, participar en actividades artísticas pasivas o receptivas hasta tres horas a la semana —ir a un concierto, una obra de teatro o un museo— quedó asociado con una subsecuente mejor memoria.
Un estudio más reciente, publicado durante este año, descubrió que participar en actividades cognitivamente estimulantes tiene una amplia gama de beneficios para el cerebro: mejor memoria, mejor capacidad lingüística y mejor función ejecutiva.
Esos hallazgos provienen del Long Life Family Study, un proyecto de investigación enfocado en familias con varios miembros que viven hasta los 90 años para descubrir los factores biológicos, ambientales y conductuales que contribuyen a un envejecimiento saludable. Los adultos mayores sin antecedentes familiares de longevidad que participaban frecuentemente en pasatiempos como leer y asistir a conciertos, obras de teatro y musicales igualaron el nivel de buen funcionamiento cognitivo de quienes pertenecían a familias de longevos.
“Por más que una persona no provenga de una familia excepcionalmente longeva, nuestros resultados demuestran que participando en actividades cognitivamente estimulantes puede mejorar sus chances de preservar su salud cognitiva”, señala Stacy Andersen, profesora adjunta de medicina de la Facultad de Medicina Chobanian & Avedisian de la Universidad de Boston, y autora principal del estudio de septiembre. “No hay mejor momento que el presente para aprender algo nuevo, como fotografía o tocar la guitarra, que también pueden ayudar a proteger la salud del cerebro en el futuro”.
Estos son algunos consejos de expertos para fomentar nuestra participación en actividades creativas:
“El arte es increíblemente multimodal, por la cantidad de beneficios diferentes que nos aporta a la vez”, señala Sonke. “Puede conectarnos con información, con movimiento físico y con actividades que nos inspiran y contribuyen a bajar el nivel de estrés y mejorar nuestra salud mental”.
(Traducción de Jaime Arrambide)


