Después de desayunar, almorzar, merendar o cenar en casa, lo más común es que los dueños del hogar se encarguen de lavar a mano todo lo que utilizaron para la preparación de la comida. Y aquí es el momento donde empieza el problema, ya que uno de los principales consejos de los expertos es no limpiar todo con la misma esponja. Al conservar la humedad y normalmente contar con residuos de comida, este elemento de limpieza crea un ambiente ideal para las bacterias.
Por el lado del secado de la vajilla, es decir los vasos, cubiertos, platos y más, hay otro error común entre la población argentina y se trata de poner cualquiera de estos utensilios mencionados boca abajo sobre un repasador. Esta actividad es peligrosa y poco higiénica, además de dejar humedad y el típico olor feo dentro de los mismos.
En el caso especial de los vasos, muchos creían que lo ideal era dejarlos tapados para que se sequen mejor y así evitar que ingrese polvo o cualquier otro tipo de basura. Pero si no circula aire por lo mismos, las bacterias se encuentran ante un escenario ideal para el desarrollo, lo que puede desembocar en un problema de salud para las personas.
“Los repasadores de tela y las esponjas que se utilizan en las cocinas actúan como reservorio y propagadores de gérmenes patógenos”, informó la Agencia Santafesina de Seguridad alimentaria (ASSAl) en su sitio web. Además, explicaron que el elemento utilizado para limpiar puede contener las bacterias Escherichia coli, Salmonella y Campylobacter por hasta dos semanas si la misma está húmeda.
En un primer lugar, se debe respetar este aspecto de no colocar platos o vasos boca abajo, y mucho menos si se encuentran sobre un repasador. Por la forma en la que fue diseñada la vajilla, se debe colocar boca arriba o en un escurridor, para que el aire pueda circular y el agua se evapore.
De esta manera, el escenario ideal es secar todo con un repasador limpio, por lo que lo recomendado es utilizar uno para cada ocasión. Al ser algo complicado para muchas familias, la otra opción es la de aprovechar la naturaleza, por lo que dejarlos secar solos aparece como un método perfecto para un secado correcto y accesible.
En cuanto a la limpieza del repasador, una de las recomendaciones es hervirlos en una olla con agua y jabón blanco durante aproximadamente 20 minutos, aunque también se los puede remojar con una mezcla de agua y vinagre blanco. Para una desinfección profunda, se los debe poner en agua con unas cucharadas de lavandina, con énfasis en no colocar ningún otro componente y con cuidado con la cantidad, ya que sino se puede desteñir.


