Vanessa ArteagaUn análisis del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), señaló que los segmentos vinculados a la tortilla, la harina y el nixtamal, no son los que definen el mercado ni determinan la estructura de producción nacional. El estudio detalla que la industria harinera —donde se procesa maíz para elaborar harina destinada a tortilla industrial y otros productos— representa sólo el 7.1% del consumo total de maíz en el país, una proporción mínima frente a otros sectores. Aunque el consumo humano directo —tortilla, masa y productos tradicionales— suma un volumen mayor, tampoco determina la estructura del mercado. En contraste, el verdadero eje es el sector pecuario, cuya demanda de maíz amarillo supera por mucho tanto a la industria harinera como al consumo humano. De acuerdo con el balance nacional de maíz 2025, el consumo industrial destinado a la elaboración de harina —donde operan Minsa, Gruma y Harimasa— asciende a 3.37 millones de toneladas. Aunque este volumen sostiene buena parte de la tortilla industrial y de autoservicio, su peso continúa siendo marginal frente a otros sectores. A ello se suma el consumo humano directo —tortilla, masa, pozole y productos tradicionales— que alcanza 14.28 millones de toneladas, equivalente al 29.9% del total y abastecido casi exclusivamente con maíz blanco. “Este segmento opera casi exclusivamente con maíz blanco, gracias a sus atributos para la nixtamalización y a factores culturales”, explicó Juan Carlos Anaya Castellanos, director del GCMA. El análisis subraya que el principal consumidor de maíz en México es el sector pecuario, con 23.68 millones de toneladas, es decir, el 49.5% de la demanda nacional. Este segmento utiliza mayormente maíz amarillo, insumo indispensable para producir carne, huevo y leche. El corazón del mercado no está en la tortilla, sino en la ganadería, sostiene el documento, al destacar que las presiones de precios provienen principalmente de este sector y no de la industria de la nixtamalización. La oferta total del país asciende a 47.78 millones de toneladas, pero más de la mitad proviene del exterior (51.1%), principalmente de Estados Unidos bajo el T-MEC. “El país es prácticamente importador neto exclusivo de maíz amarillo, reflejando la demanda creciente del sector pecuario y agroindustrial y la insuficiencia estructural de la producción nacional”, se lee en el análisis. Mientras tanto, México sigue siendo un productor dominante de maíz blanco, con 20.48 millones de toneladas —87.6% de la producción nacional— destinadas al consumo humano. En contraste, la producción de maíz amarillo se mantiene en apenas 2.89 millones de toneladas. Anaya Castellanos explicó que la verdadera presión del mercado se encuentra en la creciente demanda pecuaria y agroindustrial, que seguirá ampliando la brecha con la producción nacional de maíz amarillo. “La brecha del problema recae entre la producción de maíz amarillo y la demanda pecuaria y agroindustrial; incluso, esta seguirá ampliándose si no se impulsa la reconversión productiva, mejoras tecnológicas y políticas públicas orientadas a incrementar la producción”, afirmó. México mantiene un papel tradicional: exportador mínimo y productor especializado de maíz blanco, pero altamente dependiente de maíz amarillo extranjero, lo que condiciona la competitividad del sector pecuario y agroindustrial”, añadió el consultor. El estudio advierte que, mientras la discusión pública permanece anclada en el precio de la tortilla, el verdadero desafío para México está en atender la creciente demanda de maíz amarillo del sector pecuario y disminuir la dependencia de importaciones que ya superan la mitad de la oferta disponible. Para los analistas, el futuro del maíz en el país no se resolverá en la industria harinera, sino en la capacidad de reconvertir cultivos, elevar la productividad y asegurar el abasto del grano que realmente sostiene la producción nacional de alimentos.   TE RECOMENDAMOS: Minsa, sin influencia en precios del maíz, asevera; paga un “premio” al grano nacional cva   Contenidos Relacionados: Minsa, sin influencia en precios del maíz, asevera; paga un “premio” al grano nacionalShienbaum presenta 'Plan Nacional Maíz Nativo'; arrancará en 2026 en 7 estadosPostres con masa de maíz, 3 recetas deliciosasVanessa ArteagaUn análisis del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), señaló que los segmentos vinculados a la tortilla, la harina y el nixtamal, no son los que definen el mercado ni determinan la estructura de producción nacional. El estudio detalla que la industria harinera —donde se procesa maíz para elaborar harina destinada a tortilla industrial y otros productos— representa sólo el 7.1% del consumo total de maíz en el país, una proporción mínima frente a otros sectores. Aunque el consumo humano directo —tortilla, masa y productos tradicionales— suma un volumen mayor, tampoco determina la estructura del mercado. En contraste, el verdadero eje es el sector pecuario, cuya demanda de maíz amarillo supera por mucho tanto a la industria harinera como al consumo humano. De acuerdo con el balance nacional de maíz 2025, el consumo industrial destinado a la elaboración de harina —donde operan Minsa, Gruma y Harimasa— asciende a 3.37 millones de toneladas. Aunque este volumen sostiene buena parte de la tortilla industrial y de autoservicio, su peso continúa siendo marginal frente a otros sectores. A ello se suma el consumo humano directo —tortilla, masa, pozole y productos tradicionales— que alcanza 14.28 millones de toneladas, equivalente al 29.9% del total y abastecido casi exclusivamente con maíz blanco. “Este segmento opera casi exclusivamente con maíz blanco, gracias a sus atributos para la nixtamalización y a factores culturales”, explicó Juan Carlos Anaya Castellanos, director del GCMA. El análisis subraya que el principal consumidor de maíz en México es el sector pecuario, con 23.68 millones de toneladas, es decir, el 49.5% de la demanda nacional. Este segmento utiliza mayormente maíz amarillo, insumo indispensable para producir carne, huevo y leche. El corazón del mercado no está en la tortilla, sino en la ganadería, sostiene el documento, al destacar que las presiones de precios provienen principalmente de este sector y no de la industria de la nixtamalización. La oferta total del país asciende a 47.78 millones de toneladas, pero más de la mitad proviene del exterior (51.1%), principalmente de Estados Unidos bajo el T-MEC. “El país es prácticamente importador neto exclusivo de maíz amarillo, reflejando la demanda creciente del sector pecuario y agroindustrial y la insuficiencia estructural de la producción nacional”, se lee en el análisis. Mientras tanto, México sigue siendo un productor dominante de maíz blanco, con 20.48 millones de toneladas —87.6% de la producción nacional— destinadas al consumo humano. En contraste, la producción de maíz amarillo se mantiene en apenas 2.89 millones de toneladas. Anaya Castellanos explicó que la verdadera presión del mercado se encuentra en la creciente demanda pecuaria y agroindustrial, que seguirá ampliando la brecha con la producción nacional de maíz amarillo. “La brecha del problema recae entre la producción de maíz amarillo y la demanda pecuaria y agroindustrial; incluso, esta seguirá ampliándose si no se impulsa la reconversión productiva, mejoras tecnológicas y políticas públicas orientadas a incrementar la producción”, afirmó. México mantiene un papel tradicional: exportador mínimo y productor especializado de maíz blanco, pero altamente dependiente de maíz amarillo extranjero, lo que condiciona la competitividad del sector pecuario y agroindustrial”, añadió el consultor. El estudio advierte que, mientras la discusión pública permanece anclada en el precio de la tortilla, el verdadero desafío para México está en atender la creciente demanda de maíz amarillo del sector pecuario y disminuir la dependencia de importaciones que ya superan la mitad de la oferta disponible. Para los analistas, el futuro del maíz en el país no se resolverá en la industria harinera, sino en la capacidad de reconvertir cultivos, elevar la productividad y asegurar el abasto del grano que realmente sostiene la producción nacional de alimentos.   TE RECOMENDAMOS: Minsa, sin influencia en precios del maíz, asevera; paga un “premio” al grano nacional cva   Contenidos Relacionados: Minsa, sin influencia en precios del maíz, asevera; paga un “premio” al grano nacionalShienbaum presenta 'Plan Nacional Maíz Nativo'; arrancará en 2026 en 7 estadosPostres con masa de maíz, 3 recetas deliciosas

Industria de la harina de maíz sigue sin precio definido

2025/12/10 20:15
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Un análisis del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), señaló que los segmentos vinculados a la tortilla, la harina y el nixtamal, no son los que definen el mercado ni determinan la estructura de producción nacional.

El estudio detalla que la industria harinera —donde se procesa maíz para elaborar harina destinada a tortilla industrial y otros productos— representa sólo el 7.1% del consumo total de maíz en el país, una proporción mínima frente a otros sectores. Aunque el consumo humano directo —tortilla, masa y productos tradicionales— suma un volumen mayor, tampoco determina la estructura del mercado. En contraste, el verdadero eje es el sector pecuario, cuya demanda de maíz amarillo supera por mucho tanto a la industria harinera como al consumo humano.

De acuerdo con el balance nacional de maíz 2025, el consumo industrial destinado a la elaboración de harina —donde operan Minsa, Gruma y Harimasa— asciende a 3.37 millones de toneladas. Aunque este volumen sostiene buena parte de la tortilla industrial y de autoservicio, su peso continúa siendo marginal frente a otros sectores.

A ello se suma el consumo humano directo —tortilla, masa, pozole y productos tradicionales— que alcanza 14.28 millones de toneladas, equivalente al 29.9% del total y abastecido casi exclusivamente con maíz blanco. “Este segmento opera casi exclusivamente con maíz blanco, gracias a sus atributos para la nixtamalización y a factores culturales”, explicó Juan Carlos Anaya Castellanos, director del GCMA.

El análisis subraya que el principal consumidor de maíz en México es el sector pecuario, con 23.68 millones de toneladas, es decir, el 49.5% de la demanda nacional. Este segmento utiliza mayormente maíz amarillo, insumo indispensable para producir carne, huevo y leche.

El corazón del mercado no está en la tortilla, sino en la ganadería, sostiene el documento, al destacar que las presiones de precios provienen principalmente de este sector y no de la industria de la nixtamalización.

La oferta total del país asciende a 47.78 millones de toneladas, pero más de la mitad proviene del exterior (51.1%), principalmente de Estados Unidos bajo el T-MEC. “El país es prácticamente importador neto exclusivo de maíz amarillo, reflejando la demanda creciente del sector pecuario y agroindustrial y la insuficiencia estructural de la producción nacional”, se lee en el análisis.

Mientras tanto, México sigue siendo un productor dominante de maíz blanco, con 20.48 millones de toneladas —87.6% de la producción nacional— destinadas al consumo humano. En contraste, la producción de maíz amarillo se mantiene en apenas 2.89 millones de toneladas.

Anaya Castellanos explicó que la verdadera presión del mercado se encuentra en la creciente demanda pecuaria y agroindustrial, que seguirá ampliando la brecha con la producción nacional de maíz amarillo. “La brecha del problema recae entre la producción de maíz amarillo y la demanda pecuaria y agroindustrial; incluso, esta seguirá ampliándose si no se impulsa la reconversión productiva, mejoras tecnológicas y políticas públicas orientadas a incrementar la producción”, afirmó.

El estudio advierte que, mientras la discusión pública permanece anclada en el precio de la tortilla, el verdadero desafío para México está en atender la creciente demanda de maíz amarillo del sector pecuario y disminuir la dependencia de importaciones que ya superan la mitad de la oferta disponible. Para los analistas, el futuro del maíz en el país no se resolverá en la industria harinera, sino en la capacidad de reconvertir cultivos, elevar la productividad y asegurar el abasto del grano que realmente sostiene la producción nacional de alimentos.

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