Aunque la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) entrega buenas cuentas en su balance 2025, relega una serie de hechos que pusieron en crisis su operatividad y su sistema de seguridad: el asesinato de un estudiante dentro del CCH Sur; las amenazas de bomba que paralizaron actividades en varios planteles, y la muerte por estrangulamiento de un aficionado del Cruz Azul en el Estadio Olímpico Universitario, a manos de personal de vigilancia.
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Estos episodios no sólo alteraron la vida académica, sino que exhibieron fallas estructurales en los protocolos institucionales y en la protección básica de la comunidad universitaria.
El balance de este año se centra en la expansión académica, el incremento de matrícula, becas y programas de salud mental, y dedica solo una línea a los “momentos complejos y difíciles” que marcaron el periodo, sin detallar los hechos que afectaron a distintas escuelas y facultades durante el semestre.
Con la insistencia de que la UNAM “no se detiene”, la institución informó que se incrementaron más de mil 500 espacios adicionales en educación media superior y se atendió a 35 mil 195 alumnos de nuevo ingreso, con lo que la población total asciende a casi 380 mil estudiantes. También destacó la inauguración de la ENES Oaxaca y la ampliación de carreras en otras sedes, además de la entrega de más de 170 mil becas internas y los 106 mil apoyos Benito Juárez para bachillerato.
El balance subraya la consolidación de programas como Espora Psicológica, Salud Comunitaria y Cultura de Paz.
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