Luego del nombramiento de la Pasión de Cristo de Iztapalapa como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por parte de la UNESCO, el reto inmediato será garantizar su preservación, afirmó la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada.
Acompañada por vecinos que por décadas han participado en la mayor representación del Viacrucis en México, Brugada celebró en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento la declaratoria; sin embargo, subrayó que el reconocimiento mundial implica nuevas responsabilidades.
La alcaldía Iztapalapa, encabezada por Aleida Alavez, “destinará lo que sea necesario para proteger este patrimonio”, y el Gobierno de la Ciudad apoyará con espacios adecuados para ensayos y organización, aseguró,
La alcaldía “va a apoyar y va a destinar lo que sea necesario para que esta tradición, de manera ya obligada, como responsabilidad de los gobiernos, continúe. Y de parte del Gobierno de la ciudad, quiero decirles que cuenten con nosotros para que esta tradición pueda mantenerse viva (…) De Iztapalapa para el mundo”, dijo Brugada.
Brugada recordó que la Pasión de Cristo, surgió tras la epidemia de cólera del siglo XIX como una promesa comunitaria. “Esa promesa es la semilla de una tradición que hoy conmueve al mundo”, dijo.
Durante casi dos siglos, la representación ha resistido crisis, transformaciones urbanas y hasta la pandemia de Covid-19 reciente gracias a la fuerza de los ocho pueblos y barrios originarios.
El reconocimiento fue otorgado el miércoles, para culminar un proceso iniciado en marzo de 2023, cuando la Pasión fue declarada patrimonio cultural inmaterial de México.
A partir de entonces, el INAH y habitantes de los ocho barrios de Iztapalapa comenzaron la elaboración de un plan de salvaguardia para respaldar la postulación ante la UNESCO.
El reconocimiento se suma a otras 13 tradiciones y actividades culturales y gastronómicas enlistadas como Patrimonio Cultural Inmaterial, como la cocina tradicional, el mariachi y la charrería, destacó la secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza.
La declaratoria es apenas el inicio de una nueva etapa: “Hoy la UNESCO reconoce lo que el pueblo ha construido por generaciones. Ahora nos toca garantizar que esta historia siga viva”, insistió Clara Brugada.
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