Durante esta temporada invernal, la palabra influenza volvió a aparecer en conversaciones, consultorios y salas de urgencias. Aunque el subtipo A (H1N1) es el que más casos suma en México, especialistas advierten que otro viejo conocido —la influenza A(H3N2)— podría tomar fuerza en las próximas semanas.
¿Por qué preocupa? ¿Qué tan grave es? ¿Y qué dicen los datos más recientes?
Aquí las claves, explicadas en formato de preguntas y respuestas, para entender la situación sin alarmas pero con información útil.
La H3N2 es uno de los virus de influenza estacional más estudiados del mundo. Surgió en 1968 tras un cambio genético mayor —conocido como antigenic shift— y desde entonces ha causado algunas de las epidemias anuales más fuertes.
A diferencia de H1N1, la H3N2 se ha asociado históricamente con más hospitalizaciones, más casos graves y un mayor impacto en adultos mayores.
Su capacidad para mutar constantemente (deriva antigénica) hace que cada año “escape” un poco del sistema inmune, por lo que puede seguir enfermando incluso a quienes ya tuvieron influenza anteriormente.
Sí. Los reportes de la Dirección General de Epidemiología confirman que la H3N2 circula en México, aunque su presencia es “marginal” respecto a H1N1.
Sin embargo, el panorama puede cambiar pronto: especialistas han alertado sobre un subclade más agresivo, conocido como H3N2-K, que ha causado brotes importantes en Estados Unidos, Japón y Europa. Si esta variante llega al país —algo posible entre enero y febrero de 2026— podría incrementar la severidad de la temporada.
Los datos nacionales muestran que los grupos más afectados por influenza en general son:
Los extremos de la vida —niños y adultos mayores— son quienes, históricamente, presentan las complicaciones más severas por H3N2.
Personas con obesidad, diabetes, asma, enfermedades cardiovasculares y embarazadas también tienen un riesgo mayor de hospitalización.
Aunque la H3N2 se considera más virulenta que H1N1 a nivel global, los datos de México este año muestran una letalidad baja: hasta la semana 44 se han confirmado 402 casos de influenza (todos los subtipos) y solo dos defunciones.
Este comportamiento se explica porque la circulación dominante sigue siendo H1N1, que suele causar menos hospitalizaciones en comparación con la H3N2.
Pero si el subclade K ingresa al país, los especialistas anticipan un posible aumento en hospitalizaciones y casos graves, especialmente en población vulnerable.
Sí. Las vacunas que se aplican en México para la temporada 2025–2026 incluyen un componente A (H3N2), tanto en las plataformas basadas en huevo como en las basadas en células.
La versión tetravalente de Sanofi, que es la más utilizada en el país, protege contra:
Estudios internacionales muestran que esta vacuna tiene una eficacia cercana al 71.7% para prevenir casos graves, incluso cuando la cepa circulante presenta ligeras diferencias genéticas. Su principal fortaleza no es evitar todos los contagios, sino reducir hospitalizaciones y muertes.
La presentación clínica es similar a la de otros virus gripales, con un inicio abrupto. Los síntomas incluyen:
Es importante saber que no se puede distinguir H3N2 de covid-19 o resfriado común solo por los síntomas. La única forma de confirmarlo es mediante una prueba diagnóstica.
Atención inmediata si presentas:
Estos datos sugieren una Infección Respiratoria Aguda Grave (IRAG), que requiere evaluación médica urgente.
La temporada 2025–2026 avanza con baja mortalidad, pero con señales que podrían cambiar el panorama en febrero: mayor actividad viral, un subtipo H3N2 con historial de severidad y la posibilidad de entrada del subclase K.
La vacunación, el tratamiento temprano y la vigilancia epidemiológica siguen siendo las herramientas clave para evitar complicaciones. Y aunque la influenza es conocida, su comportamiento es lo suficientemente cambiante como para exigir atención año con año.
bgpa


