El área metropolitana de Nueva York vivió el fin de semana su primera gran nevada de la temporada, un evento que no solo dejó paisajes cubiertos de blanco, sino que también marcó un anticipo claro del invierno boreal. Entre la noche del sábado y la mañana del domingo, la tormenta avanzó sobre la región con acumulaciones de nieve, temperaturas muy por debajo de lo habitual y un escenario que condicionó la movilidad y las actividades al aire libre.
La tormenta comenzó a desarrollarse a última hora del sábado y se extendió durante la madrugada y la mañana del domingo. Fue el primer episodio de nieve generalizada de la temporada y afectó tanto a la ciudad de Nueva York como a zonas suburbanas y sectores de Long Island.
De acuerdo con un informe de ABC 7, la precipitación sólida se mantuvo el tiempo suficiente como para cubrir calles, parques y techos, con un impacto mayor en distritos del sur y el este del área metropolitana.
En Manhattan y en sectores ubicados al norte y al oeste de la ciudad, la acumulación resultó moderada, mientras que en Staten Island, partes de Queens y Brooklyn, además de amplias zonas de Long Island, los registros fueron más altos.
La combinación de nieve persistente, bajas temperaturas y algo de viento generó superficies resbaladizas y visibilidad reducida.
Las cantidades variaron de un barrio a otro, una característica habitual en este tipo de eventos. En términos generales, los registros oficiales indicaron:
Los reportes de nieve del Servicio Meteorológico Nacional (NWS, por sus siglas en inglés) permitieron identificar los lugares con las acumulaciones de nieve más importantes durante la tormenta. En Long Island se concentraron varios de los máximos, con valores cercanos o superiores a las ocho pulgadas.
Entre los registros destacados se encontraron:
Luego del paso del sistema de nieve, las bajas temperaturas se convirtieron en protagonistas. El pronóstico del NWS de la ciudad de Nueva York anticipó que el comienzo de la semana estará marcado por aire frío, el más intenso de la temporada hasta el momento.
Durante el lunes, pese a la presencia de sol, las temperaturas apenas se recuperarán y quedarán lejos del punto de congelación en muchos sectores.
Las máximas se ubicarán mayormente en 28°F (−2°C), mientras que la sensación térmica será aún menor debido al viento. Para la noche, aunque la intensidad de las ráfagas disminuirá, el frío persistirá, con mínimas que se moverán entre los 15°F y 20°F (−9°C a −6,7°C), especialmente en áreas menos urbanizadas.
A partir del martes, el panorama comenzará a modificarse lentamente. El mismo pronóstico del NWS señaló que la masa de aire frío empezará a ceder, lo que permitirá un ascenso progresivo de las temperaturas.
Durante el día, varias zonas costeras podrían alcanzar valores cercanos al punto de congelación, mientras que otros sectores llegarán a los 32°F a 34°F (0°C a 1°C).
El miércoles marcará un cambio más notorio. Con un flujo de aire del suroeste y mayor nubosidad, las máximas volverán a ubicarse cerca de lo normal para esta época del año, con registros en torno a los 42°F a 45°F (6°C a 7°C). Aunque un frente frío débil cruzará la región por la noche, no se esperan precipitaciones asociadas a ese sistema.


