Durante años, la venta de vivienda se apoyó en canales y herramientas físicas, como volantes, lonas y asesores instalados en la calle; sin embargo, ese modelo se transformó conforme avanzó la digitalización, pues hoy el primer contacto con un posible comprador ocurre en canales digitales.
El avance de la digitalización, junto con algunas prohibiciones normativas, ha generado un cambio en la forma de vender bienes raíces y en la mercadotecnia, que ahora opera mayoritariamente en un entorno digital. Se estima que entre 50 y 70% de los potenciales clientes ya se origina en estos canales, de acuerdo con Caro Arteaga, directora de la agencia RELIÉ Real Estate Mkt.
“Hoy esta evolución la defino en una frase: de los volantes al algoritmo. Actualmente no hacer mercadotecnia digital ya no es una opción, pues entre 50 y 70% de los clientes en el sector inmobiliario llega por estos canales”, comentó Arteaga durante un foro de la plataforma Tiburones Inmobiliarios.
La especialista ejemplificó que, en aras de hacer mercadotecnia más sustentable, en algunas zonas del país está prohibido entregar volantes que anuncien ofertas inmobiliarias, lo cual ha obligado a los promotores a migrar a los canales digitales.
“Hoy en día, los volantes están prohibidos en lugares de Jalisco, como Zapopan y Guadalajara, lo que indica un cambio en la forma de vender bienes raíces y en la mercadotecnia”, detalló.
Pero el tema del marketing digital no sólo se centra en usar canales como las principales redes sociales, como Facebook, Instagram o TikTok, sino en hacer uso de herramientas para lograr un mayor alcance a potenciales compradores.
De acuerdo con Arteaga, es importante generar una estrategia donde los asesores inmobiliarios se hagan presente en el mundo digital, por medio de herramientas de inteligencia artificial que ayuden a definir marca personal, generar contenido, automatizar respuestas y medir resultados, funciones que antes requerían equipos completos de marketing.
Así, el camino sugerido a seguir es el siguiente:
De acuerdo con Arteaga, la clave para la adopción de estas herramientas es la curiosidad, que el asesor experimente y pierda el miedo, ya que muchas de estas aplicaciones son gratuitas o de bajo costo.
Para Arteaga, el mensaje es claro: o los asesores se suben a la ola tecnológica o se quedarán “como el vendedor de la silla y sombrilla”.
“Yo le dedico más o menos una hora al día a estar investigando nuevas plataformas, nueva tecnología y al final es bien amigable, o sea, no tienes que ser programador ni ingeniero en sistemas para entenderle, la verdad”, acotó.


