Los aeropuertos de Estados Unidos anticipan un movimiento récord de pasajeros en la época de las fiestas. En este contexto, es importante conocer la regla 3-1-1 de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA, por sus siglas en inglés), sobre el ingreso de líquidos en el equipaje de mano. Cumplirla no solo evita demoras individuales, sino que también ayuda a descomprimir filas que, según las proyecciones, estarán especialmente cargadas en las próximas semanas.
Las aerolíneas estadounidenses prevén que más de 52 millones de personas viajen entre el 19 de diciembre y el 5 de enero, de acuerdo con Airlines for America (A4A).
Con ese volumen, los puestos de seguridad pueden verse saturados y cualquier incumplimiento en el equipaje de mano se traduce en minutos extra de revisión.
Por eso, la TSA insiste en que los pasajeros revisen con antelación qué pueden y qué no pueden llevar al pasar por los escáneres, con especial énfasis en la regla 3-1-1.
La normativa establece un límite claro para líquidos, geles y aerosoles. Cada envase debe ser de 3,4 onzas (100 mililitros) o menos. Todos deben colocarse dentro de una bolsa transparente, resellable, de hasta un cuarto de galón (aprox. 946 ml), y cada pasajero puede llevar solo una de estas bolsas.
Los artículos que superen ese volumen deben ir en el equipaje despachado, que no tiene restricciones de líquidos.
Durante los controles, en la mayoría de los aeropuertos del país se exige retirar esa bolsa del bolso o mochila para su inspección, aunque algunas terminales aéreas (como el Aeropuerto Internacional de Orlando y el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy de Nueva York) ya eliminaron ese paso. Aun así, las autoridades recomiendan actuar con cautela porque cada terminal puede tener procedimientos propios.
Desde la agencia explican que la medida busca ser fácil de recordar. “La regla general es que si se puede derramar, rociar, untar, bombear o verter, no es un sólido”, señaló Brian Bushnell, director federal de seguridad interino de la TSA para el norte del estado de Nueva York, en declaraciones a Spectrum News.
Y agregó una aclaración directa para evitar confusiones: “Si tiene más de 3,4 onzas, debe ir en un equipaje despachado.
La TSA también recuerda que existen excepciones, como la fórmula para bebés y ciertos medicamentos, que no están sujetos a las mismas limitaciones. Además, los funcionarios aconsejan comenzar a armar el equipaje con bolsos vacíos para asegurarse de no llevar artículos prohibidos por error.
Recientemente, la TSA amplió las excepciones a la regla 3-1-1 y ahora permite llevar determinados artículos que antes estaban sujetos a límites estrictos de volumen sin necesidad de ajustarlos a las cantidades establecidas, siempre que el control se realice en aeropuertos que cuenten con escáneres de última generación habilitados.
Dentro de los productos alcanzados por esta autorización se incluyen:

