A partir de 2026, entrarán en vigor en California una serie de leyes de alquileres que redefinirán obligaciones para los propietarios y ampliarán derechos para inquilinos. Las normativas, firmadas por el gobernador Gavin Newsom, abarcan desde requisitos básicos de habitabilidad hasta nuevas reglas para depósitos de garantía y protocolos frente a desastres naturales.
Uno de los cambios más visibles será la incorporación de electrodomésticos esenciales como requisito legal de habitabilidad. Desde el 1° de enero de 2026, la ley AB 628 establece que la mayoría de las propiedades residenciales en alquiler deberán contar con cocinas y heladeras en funcionamiento.
Este nuevo estándar introduce obligaciones concretas para los propietarios, aunque contempló algunas excepciones específicas, como los inmuebles con cocinas comunitarias o determinadas viviendas subsidiadas.
La medida apuntó a elevar la calidad de vida en edificios antiguos y complejos multifamiliares, donde la provisión de estos equipos no siempre estuvo garantizada. Sin embargo, también implica una carga económica adicional para los propietarios, quienes deben inspeccionar todas sus unidades y prever gastos de mantenimiento o reposición.
Otra modificación relevante llegó de la mano de la ley AB 414, que introduce cambios en la forma en que se administran y devuelven los depósitos de seguridad. Esta normativa buscó modernizar prácticas y adaptarlas a modalidades más flexibles y digitales.
El eje principal de la reforma es la devolución electrónica del depósito, que pasa a ser obligatoria cuando el inquilino así lo solicite. Además, la ley abrió la puerta a acuerdos alternativos entre las partes, siempre que exista consentimiento mutuo.
Estas disposiciones amplían el margen de negociación y reducen conflictos habituales al finalizar los contratos, al tiempo que exige mayor claridad administrativa por parte de los propietarios.
La ley SB 610 introdujo un conjunto de deberes específicos para los propietarios cuando una unidad resulte afectada por desastres naturales. La norma partió de una presunción clave: una vivienda impactada por escombros derivados de un evento natural se considera automáticamente inhabitable.
Bajo este criterio, los propietarios deberán cumplir una serie de acciones orientadas a proteger a los inquilinos en situaciones de emergencia.
Estas medidas buscan brindar certeza y respaldo a los arrendatarios en un contexto marcado por incendios, inundaciones y otros eventos extremos cada vez más frecuentes en California.


