Abogados y padres de dos chicos, Patricia y Marilina no estaban dispuestos a resignar la logística familiar en Capital en busca de verde, aunque si sentían que necesitaban un punto de encuentro. En cambio, al mismo tiempo que tantas familias dejan la ciudad cada año, ellos se decidieron a encontrarle la vuelta a una planta baja con un espacio al aire libre de casi 100m2 completamente desaprovechado.

“Ellos son el tipo de cliente que enseguida la ve. Tienen la capacidad de proyectar a futuro y no los asusta entrar en obra”, nos contaba la arquitecta Victoria Romano, socia del Estudio Romano-Cal, responsable de la reforma. Aunque la obra terminó hace un año, el trabajo había empezado hace ya siete, cuando la pareja compró la propiedad y se embarcó en la construcción de un gran quincho. Abajo, imágenes comparativas de esa primera intervención con la actualidad.
“Los chicos querían aprovechar todo el espacio exterior con el foco muy puesto en lo social. A ellos les encanta invitar gente y querían que su casa fuera el punto de encuentro”, explica la arquitecta Sofía Cal, socia del Estudio, que contempló tanto la arquitectura y como la decoración.
“Después de hacer el quincho el espacio en el que ahora está la pileta se había convertido en un lugar de transito que casi ni se usaba. Por eso en esta segunda parte buscamos que el diseño aprovechara al máximo cada metro: desde la pileta en sí hasta el living exterior y los canteros”.
“Como toda planta baja, el patio tiene sus momentos de más y menos luz. Fue, justamente, siguiendo ese movimiento que se decidió donde ubicar la pileta que desde el mediodía hasta las cuatro de la tarde tiene sol directo”, explica Sofía.
“Para el revestimiento de la pileta elegimos una Piedra Bali que le diera un aspecto más natural”. Entendiendo que iba a ocupar una gran parte del patio, el material que eligieran iba a hacer la diferencia. Buscando esa misma inspiración en la naturaleza fue que eligieron unos porcelanatos símil madera para la estructura de los canteros.
Otro de los puntos en los que se puso atención a ese factor fue con el paisajismo, un trabajo que hicieron los dueños de casa en base a la propuesta de las arquitectas. “Patricio es muy jardinero y tenía plantas muy grandes que no íbamos a desperdiciar. La decisión fue trasplantar y aprovechar esos ejemplares”, cuentan.




