La reacción de América Latina a los ataques de Trump contra Venezuela fue dividida. Mientras los presidentes de Brasil, Colombia, Chile, Cuba y México condenaron la acción como una violación de la soberanía, los líderes de Argentina, Paraguay y Ecuador celebraron la ofensiva.
La división expone profundas fracturas ideológicas en la región y reaviva el debate sobre las intervenciones militares externas en América Latina.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva calificó los atentados como una “afrenta muy grave” a la soberanía venezolana y argumentó que América Latina debe ser preservada como una “zona de paz”.
El presidente de Chile, Gabriel Boric, también condenó la acción militar y pidió una solución pacífica a la crisis venezolana.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, fue más allá y advirtió de una escalada del conflicto.
Cuba calificó la ofensiva de “terrorismo de Estado”. El presidente Miguel Díaz-Canel exigió una respuesta urgente de la comunidad internacional.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, citó la Carta de las Naciones Unidas para condenar la acción.
Por el contrario, el presidente argentino, Javier Milei, celebró públicamente la operación con su característico eslogan.
El presidente de Paraguay, Santiago Peña, también expresó su apoyo.
El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, respaldó la acción y afirmó que “ha llegado el momento” de que caiga la estructura del “narcochavismo”.
Bolivia, a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores, también emitió un comunicado respecto a la crisis.
Donald Trump confirmó que las fuerzas militares estadounidenses llevaron a cabo ataques en Venezuela y afirmó que Nicolás Maduro fue capturado y expulsado del país. Según el presidente estadounidense, la operación forma parte de una ofensiva más amplia contra el régimen chavista.
Alrededor de las 2 a. m. (hora local), los residentes de Caracas se despertaron con fuertes ruidos y aviones sobrevolando la zona. Varios complejos militares sufrieron daños, incluido el estratégico Fuerte Tiuna.
El gobierno venezolano declaró estado de emergencia y llamó a la resistencia armada, argumentando que la acción estadounidense busca controlar recursos nacionales clave, especialmente petróleo y minerales.
La reacción de América Latina a los ataques de Trump contra Venezuela pone de relieve una profunda división ideológica en la región. Por un lado, los gobiernos de centroizquierda e izquierda condenan la intervención militar como una violación del derecho internacional. Por otro, los gobiernos de derecha y ultraliberales celebran la caída del régimen chavista.
La situación ha aumentado la tensión política en América Latina y ha reavivado el debate sobre las intervenciones militares externas y sus impactos regionales, con posibles consecuencias para la estabilidad del continente.
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