El mecanismo de control por excelencia de una persona narcisista es la “descalificación”. Pero ¿cómo puede alguien defenderse de sus ataques en una relación? Como explico en mi nuevo libro Narcisistas, es fundamental comenzar por admitir el daño recibido.
Las siguientes son algunas de las frases que suelen quedar grabadas en la mente de quien interactúa a menudo con este tipo de personalidades:
De ninguna manera estamos frente a una crítica sana, como el narcisista querrá hacernos creer, sino más bien frente a descalificaciones directas que buscan socavar la autoestima de su víctima.
A continuación, se debe reconocer la propia voz narcisista. ¿Por qué? Porque esta forma de expresarse termina por ser interiorizada. Como resultado, quien interactúa con un descalificador acaba por repetirse a sí mismo, o a sí misma, como si fuera un eco, las mismas frases que ha escuchado una y otra vez.
Y luego, es muy importante que quien ha sufrido descalificación les dé valor a sus propias emociones y vivencias. Es decir, que se provea de un espacio personal seguro para sanar, ya sea a través de la terapia con un profesional, si es necesario, o de conversaciones con amistades y/o personas de confianza.
Lleva tiempo sanarse de la descalificación sistemática de un narcisista, pero con paciencia y amor siempre es posible. Por eso, si has sido víctima de alguien con estas características, quiero recordarte que ninguna persona tiene el poder de determinar quién sos.
Estas son algunas ideas a tener en cuenta a la hora de enfrentar a una persona descalificadora:
Recordemos que un narcisista es un niño lastimado que ha sufrido descalificación en carne propia y está hambriento de la aceptación no recibida en la infancia. Su actitud no es otra cosa que la defensa de alguien vulnerable que teme desaparecer si trata bien al otro.


