El esado de Nueva York dio un paso decisivo en la regulación del entorno digital con la firma de una ley que apunta directamente a las dinámicas más adictivas de las redes sociales. La norma, promulgada por la gobernadora Kathy Hochul y aprobada por la Legislatura estatal, introdujo un esquema de advertencias obligatorias sobre los riesgos que ciertas funciones pueden generar en la salud mental, especialmente entre niños y adolescentes.
La legislación S4505/A5346 se construyó sobre la premisa de que el uso intensivo de redes sociales, cuando se ve potenciado por mecanismos diseñados para prolongar el tiempo de permanencia, puede tener consecuencias severas en el desarrollo emocional y psicológico de los jóvenes.
Desde la oficina de la gobernadora se explicó, a través de un comunicado oficial, que la ley se integró a los esfuerzos continuos del Ejecutivo para abordar una problemática que ya fue caracterizada como una emergencia de salud pública.
Kathy Hochul subrayó que la seguridad de los neoyorquinos, y en particular la protección de niños y adolescentes, constituyó una prioridad desde el inicio de su gestión.
“Los neoyorquinos merecen transparencia”, afirmó la gobernadora, al remarcar que advertir sobre los posibles riesgos del uso excesivo de ciertas funciones digitales se volvió indispensable para priorizar la salud mental y permitir decisiones informadas.
El texto de la ley definió con precisión qué se entiende por “plataforma de redes sociales adictiva”. Se incluyeron sitios web, servicios en línea y aplicaciones móviles cuyo objetivo principal sea permitir la interacción con contenidos generados por otros usuarios y que, además, ofrezcan como parte central de su servicio herramientas consideradas potencialmente nocivas por su capacidad de fomentar el uso compulsivo.
Entre esas funciones se identificaron:
El corazón de la ley radicó en la exigencia de mostrar etiquetas de advertencia cada vez que un usuario acceda a una plataforma comprendida en la normativa.
Según el articulado, resulta ilegal ofrecer feeds adictivos, autoplay, scroll infinito, conteos de “me gusta” o notificaciones push sin desplegar previamente un anuncio claro, con el texto exacto que determine el Comisionado de Salud Mental del estado.
Estas advertencias no podrán ser omitidas ni disimuladas.
La ley prohibió expresamente incluirlas solo en los términos y condiciones, reducir su visibilidad mediante cambios tipográficos o acompañarlas de textos ajenos a los aprobados por la autoridad sanitaria. Tampoco se permitirá mostrarlas en momentos o por duraciones distintas a las que establezca la reglamentación.
Además, el comunicado de prensa de la gobernadora destacó un punto central: los usuarios no podrán saltear ni cerrar estas advertencias para continuar con su navegación, lo que refuerza el carácter informativo y preventivo de la medida.
El apartado de “intención legislativa” del proyecto detalló el sustento científico que motivó la intervención estatal. Allí se mencionó al cirujano general, Vivek H. Murthy, quien en junio de 2024 reclamó advertencias en redes sociales por los “significativos daños a la salud mental” asociados a su uso en jóvenes.
El texto legislativo recopiló datos claves:
La ley también incorporó hallazgos sobre cambios neurológicos asociados al uso frecuente, como alteraciones en la amígdala y en la corteza prefrontal, regiones vinculadas al aprendizaje emocional, el control de impulsos y la conducta social.
Investigaciones citadas equipararon los mecanismos de recompensa activados por estas plataformas con los observados en adicciones al juego o a sustancias, debido a los llamados “bucles de dopamina”.
El texto legal estableció que la norma no tendrá aplicación inmediata. Su entrada en vigor se producirá 180 días después de que la oficina del fiscal general promulgue las reglas y regulaciones necesarias para implementar y hacer cumplir sus disposiciones.
Aun así, la ley autorizó que los trabajos reglamentarios comiencen de forma inmediata para llegar al momento de vigencia con el marco operativo completo.

