Los principales grupos financieros de China señalaron una postura más dura sobre la tokenización de RWA al reclasificar la actividad RWA como un modelo de alto riesgo. Agruparon los proyectos RWA con otras prácticas cripto prohibidas y destacaron los riesgos de aplicación en todo el sector. El movimiento creó un cambio de política claro que redirige la atención del mercado hacia una supervisión más estricta.
Las asociaciones industriales clave emitieron avisos coordinados que reposicionaron la tokenización de RWA como un método ilegal de financiamiento y trading. Argumentaron que los proyectos RWA introducen riesgos vinculados a activos falsos y operaciones débiles, y advirtieron sobre comportamientos especulativos. Enfatizaron que los reguladores no han aprobado ninguna actividad RWA bajo las reglas financieras existentes.
Las asociaciones declararon que la postura actualizada coloca la actividad RWA dentro de las prácticas cripto prohibidas. Alinearon RWA con stablecoins, "air coins" y minería, y extendieron la advertencia a las plataformas que ofrecen servicios relacionados. Reforzaron que los participantes pueden enfrentar sanciones bajo los mecanismos de aplicación actuales.
El mensaje marcó una ruptura con las discusiones anteriores que enmarcaban la tokenización de RWA como un posible área piloto. Los grupos no delinearon ningún modelo regulatorio por fases y no sugirieron experimentos controlados. En cambio, enmarcaron el tema como uno de estabilidad financiera y cumplimiento.
El cambio siguió a acciones recientes del Banco Popular de China, que desalentó los planes de stablecoin dentro de las principales empresas tecnológicas. Los funcionarios argumentaron que tales proyectos podrían entrar en conflicto con la supervisión nacional e introducir exposición global no deseada. El aviso indicó que las autoridades ven las estructuras RWA como canales potenciales para financiamiento fuera de los libros.
Esta postura refleja el esfuerzo de larga data de China para limitar la actividad no autorizada de activos digitales. El gobierno restringió previamente el trading de tokens y la minería, y reforzó esas prohibiciones a través de guías repetidas. Ahora, la tokenización de RWA se une a esta categoría de manera más formal.
La decisión también resalta el deseo de China de mantener el control sobre las herramientas de pago. El yuan digital sigue siendo una prioridad central, y los reguladores continúan protegiendo su camino de desarrollo. Como resultado, tratan los proyectos RWA como riesgos competitivos que pueden obstaculizar objetivos estratégicos.
Estados Unidos avanzó su marco regulatorio a través de la Ley GENIUS. Esta ley creó impulso para la supervisión nacional de stablecoins de pago y alentó reglas más claras para las operaciones del mercado. Sin embargo, surgieron debates sobre la implementación cuando los bancos presionaron a los legisladores para revisar las estructuras de recompensas.
Los observadores notaron que los reguladores de EE.UU. buscan mantenerse al día con las tendencias de pago globales. La discusión ganó urgencia cuando China expandió las funciones del yuan digital y permitió pagos de intereses en saldos de billeteras. Por lo tanto, ambas naciones ahora posicionan los activos digitales dentro de estrategias económicas más amplias.
Los enfoques contrastantes muestran cómo la política de RWA se alinea con el modelo restrictivo de China. Mientras que EE.UU. impulsa una supervisión estructurada, China pretende eliminar la actividad RWA del panorama legal. En consecuencia, esta división puede moldear la competencia futura en las finanzas digitales.
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