Los lugareños lo saben: cuando el sol empieza a caer tras las sierras, el horizonte cordobés se tiñe de rosa encendiendo piedras y espinillos. “Esta es mi casa”, arranca el arquitecto Santiago Bertotti sobre la construcción en Mendiolaza, a 10 minutos del Aeropuerto Internacional de Córdoba. “El proyecto nace del terreno porque está en un lugar donde siempre quise vivir, alejado de la ciudad, más del lado de la montaña”, describe.
Para habitar este contexto concibió una pieza territorial (de ahí el color, la textura y la forma) cuya distribución es el resultado de la experiencia de dos viviendas anteriores donde pudo descifrar la dinámica de las reuniones y el esparcimiento con un gran ambiente social y una galería igualmente amplia, todo mirando al paisaje.
La vivienda se revela desde el ingreso con un núcleo que integra las funciones sociales y se articula directamente con la galería dispuesta en paralelo.
Comprada hace años en un anticuario, la barra de cuatro metros determinó las medidas del ambiente.
El ala derecha de la construcción contiene el cuarto de huéspedes-sala de TV y la habitación principal donde el muro calado genera patios internos que brindan privacidad y estabilidad climática.



