Será mejor que en este 2026 te propongas a hacer el aseo de tu casa más seguido. Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México documentaron que el polvo acumulado en viviendas del país presenta niveles de toxicidad superiores a los registrados en ciudades de Europa, como Reino Unido y España.
El hallazgo forma parte de un estudio realizado en 14 entidades, con muestras recolectadas dentro y fuera de los hogares, que evidenció concentraciones relevantes de metales pesados en espacios cerrados.
El trabajo fue desarrollado por especialistas del Laboratorio Universitario de Geofísica Ambiental de la UNAM, encabezados por Francisco Bautista Zúñiga, del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental, y Avtandil Gogichaishvili, del Instituto de Geofísica, Unidad Morelia.
Los resultados se publicaron en la revista Indoor Air y se basan en análisis químicos y magnéticos del polvo urbano y doméstico.
Ambos investigadores explicaron que el interés por analizar el polvo en interiores surgió durante el periodo de confinamiento por la COVID-19, cuando la actividad doméstica aumentó y se volvió evidente la falta de estudios sobre contaminantes dentro de las viviendas.
El análisis detectó la presencia de varios metales pesados y elementos potencialmente tóxicos, con concentraciones distintas entre el exterior y el interior de los hogares mexicanos.
En ciudades como Morelia y la Ciudad de México, los niveles interiores resultaron más altos en la mayoría de los casos. Entre los principales metales identificados se encuentran:
Francisco Bautista Zúñiga señaló que los resultados sorprendieron al equipo, ya que se esperaba encontrar menor contaminación en interiores.
“Nos sorprendió que estamos encontrando más contaminación dentro que al exterior. Esperábamos que fuera baja, incluso en lugares no contaminados, pero no es así”, explicó.
Los investigadores identificaron diversas fuentes que explican la acumulación de metales en el polvo doméstico. Entre las principales se encuentran:
El estudio señala que existen tres vías principales de exposición a estos contaminantes: ingestión oral, inhalación y contacto dérmico. La exposición resulta especialmente relevante en niñas, niños y bebés, quienes mantienen mayor contacto con el polvo depositado en pisos y superficies.
Los investigadores compararon los resultados obtenidos en México con datos de otras regiones, como España, Corea del Sur, Nueva York y ciudades del Reino Unido. En estos ejercicios comparativos, el polvo urbano de la Ciudad de México mostró niveles de toxicidad hasta tres veces mayores que los registrados en varias ciudades británicas.
A partir de los hallazgos, los especialistas recomendaron una serie de medidas para disminuir la presencia de polvo contaminado en interiores:
Los hallazgos se integran a un trabajo académico de mayor alcance. En 2024, el equipo publicó el libro Los metales pesados en ambientes urbanos: herramientas para el diagnóstico y estudios de caso en ciudades mexicanas, donde se sistematizan estudios realizados en distintas ciudades del país.


