“No recuerdo haber tenido una reunión formal con mi padre para ver cómo quería que fuera su casa. Y si la hubo, habrá sido en un tono súper sencillo y cotidiano, dice la arquitecta Clara Cambrea, de CN Estudio. Esas iniciales son las de Compañía Nativa, la firma que Juan Cambrea fundó hace décadas como importadora de muebles de India, China, Indonesia y Vietnam, pero que desde entonces sumó una fábrica con talleres de carpintería, herrería, tapicería y pintura. El equipo se completa con Florencia Cambrea, en esta marca de sello familiar.
“CN Estudio es un aspecto evolutivo de Compañía Nativa, su propio estudio de arquitectura e interiorimo, con base en lo que nos define: materiales nobles, funcionalidad, la fusión de rusticidad y contemporaneidad, de fabricación nacinal e importación. Y en este proyecto tan personal que llevamos a cabo en el barrio náutico Marinas H, lo pudimos expresar al mil por ciento, desde la elección de los materiales estructurales hasta la vajilla, textiles y la fragancia que hicimos especialmente“.
“Hicimos la casa en planta baja para que, a futuro, la casa le resultara práctica a papá en términos de movilidad. De todos modos, es una tipología que me encanta, porque las escaleras me parecen incómodas. Es cierto que dividen y clasifican lo privado y lo público, pero creo que la arquitectura tiene recursos para hacerlo dentro de la misma planta”, sostiene Clara.
La fachada tiene tablones de lapacho más anchos de lo que se ve tradicionalmente protegidos con laca (Colorín) y revestimiento cementicio hecho artesanalmente in situ, protegido con impermeabilizante de ladrillos mate repelente al agua (Colorín).
“La paleta de color es muy sintética: casi que te diría que en el interior son dos colores: el beige, que es el color del Travertino a la veta rústico (De Stefano) de los pisos, el aplicado a toda la caja con la técnica limewash y en los géneros. Después, el acento en marrón oscuro de la madera, el cuero, las mantas, los ribetes y los almohadones de terciopelo".
“Buscamos que la conexión entre la cocina/comedor y el quincho fuera lo más ágil posible, de modo que pudieras extenderte a uno u otro espacio si invitás a mucha gente", detalla Clara Cambrea.

“La pileta se planteó de cero en el proyecto. Cecilia Grant aprobó su orientación y trabajó el paisajismo en consonancia. Y, a través de ella, llegamos a Glu Piletas, que hizo un gran trabajo”, dice Clara con satisfacción.
“Nos embarcamos en un trabajo artesanal intenso porque es la identidad de nuestra marca, pero lo fusionamos con lo tecnológico. La casa está enteramente domotizada de un modo más bien invisible, que acompaña y complementa", nos explica la arquitecta.
El trabajo de carpintería general, que no ahorró desafíos a la hora de curvar la madera), fue ideado por CN Estudio y ejecutado por Ceferino Casa. Un gran ejemplo son las puertas pivotantes que llegan hasta el cielo raso. “Papá estuvo de acuerdo en hacer la casa de una planta, pero aclaró que tenía que ser una planta baja muy alta”, sonríe Clara.
“Volviendo al tema de ‘los pedidos de nuestro cliente’, a todos nos pareció bien no privarte de algo que te gusta, pero tampoco hacer algo tan a tu medida que después no la puede usar nadie más. Por ejemplo, la sala de cine tiene la misma dimensión que los otros dos cuartos secundarios, y la proyectamos con acometida cloacal en caso de que se quisiera hacer un tercero en suite".
Si los dormitorios secundarios están en fila hacia la calle (protegidos por un un pequeño jardín), esta suite se abre al césped central, el canal y la pileta, con el plus de su vista iluminada por las noches.



