Proyectos colaborativos transnacionales impulsados por instituciones europeas avanzan en el desarrollo de soluciones basadas en tecnología y diseño para acompañar el envejecimiento de la población.
Estas iniciativas buscan que las personas mayores puedan vivir de forma más autónoma, segura y activa, en línea con enfoques conocidos como smart aging y con el desarrollo de entornos age-friendly.
El término smart aging se utiliza en el marco de proyectos específicos para describir estrategias que combinan innovación tecnológica, diseño centrado en las personas y servicios adaptados a las necesidades de la vida cotidiana en edades avanzadas.
Este enfoque dialoga con el concepto age-friendly, promovido por la Organización Mundial de la Salud, que refiere a comunidades y servicios preparados para todas las edades, con especial atención a la accesibilidad, la participación social y la vida independiente.
Universidades, hospitales y organizaciones de Finlandia, Suecia, Alemania y Polonia participan en iniciativas de smart aging con un objetivo compartido: promover el envejecimiento activo y el bienestar mediante respuestas coordinadas que integren conocimiento académico, experiencia clínica, diseño y políticas públicas. La cooperación multinacional permite abordar desafíos comunes desde distintas perspectivas y contextos sociales.
Un ejemplo de este tipo de trabajo conjunto es SmartAging, un proyecto financiado por la Unión Europea a través del programa Interreg Baltic Sea Region.
La iniciativa reúne a socios de varios países de la región del mar Báltico y se propone mejorar la vida diaria de las personas mayores mediante la integración de soluciones tecnológicas y de diseño centradas en la persona, tanto en el entorno doméstico como en el ámbito de los servicios de atención.
La metodología de SmartAging combina prevención, capacitación de proveedores y creación de entornos accesibles. Uno de sus pilares es el análisis sistemático de necesidades, desarrollado a partir de entrevistas, talleres y estudios con personas mayores y profesionales de la salud. Este enfoque permite identificar prioridades concretas, como la movilidad, la seguridad en el hogar y la inclusión social, y orientar el diseño de soluciones acordes a esas demandas.
El proyecto se apoya en la colaboración entre instituciones con perfiles diversos. Entre los socios se encuentran Satakunta University of Applied Sciences, de Finlandia; Interesting Times Gang, de Suecia; Albertinen Hospital, de Alemania; y la Poznań University of Life Sciences, de Polonia. Cada una aporta conocimientos y experiencias desde ámbitos como la educación, la salud, el diseño y la innovación aplicada.
El proceso de co-diseño constituye otro eje central. Las soluciones no se desarrollan de manera aislada, sino mediante la participación de los propios usuarios y de los actores institucionales involucrados. Este trabajo conjunto abarca desde el diseño de herramientas y entornos hasta la elaboración de programas de formación destinados a prestadores de servicios y autoridades locales.
El concepto age-friendly, impulsado por la OMS, funciona como marco de referencia para muchas de estas iniciativas. Describe entornos físicos y sociales que facilitan la participación activa de las personas mayores, garantizan condiciones de seguridad y accesibilidad, y favorecen la vida independiente. Su alcance incluye el diseño de espacios públicos, el transporte, la vivienda y el acceso a servicios adecuados.
Proyectos como SmartAging integran este enfoque age-friendly en sus estrategias, con el objetivo de fortalecer la autonomía y la vida social de las personas mayores. La adaptación de ciudades, barrios y servicios a todas las edades se presenta así como una herramienta clave para responder al cambio demográfico.
Otras iniciativas europeas amplían esta perspectiva. BaltSe@nioR 2.0, también desarrollado en el marco de programas de cooperación regional, reúne a municipios, universidades y empresas para trabajar sobre espacios públicos pensados para personas mayores en la región del mar Báltico.
Por su parte, EuroAGE+ articula investigación y transferencia de conocimiento en tecnologías de asistencia, robótica y herramientas digitales orientadas al envejecimiento activo.
Más allá de las diferencias entre países y contextos locales, estos proyectos comparten preocupaciones centrales: la movilidad, la autonomía y el acceso a entornos adaptados aparecen como metas comunes en toda Europa.
La experiencia acumulada en la región del mar Báltico muestra cómo la cooperación internacional permite articular tecnología, diseño y políticas públicas para mejorar la calidad de vida de una población cada vez más longeva.


