Con la llegada del nuevo año y el cambio de calzado, las zapatillas de gamuza o ante vuelven a ocupar un lugar central en los looks de temporada.
Elegantes, versátiles y atemporales, tienen una desventaja clara: su limpieza requiere cuidados especiales.
A diferencia de otros materiales, la gamuza no debe lavarse en la lavadora, ya que el agua en exceso puede deformar el zapato y dañar el tejido. Sin embargo, existe un truco sencillo y efectivo para dejarlas como nuevas sin esfuerzo.
Para lograr un buen resultado, es fundamental seguir una rutina adecuada. Expertos en limpieza doméstica coinciden en que menos es más cuando se trata de este material: poca agua, productos suaves y paciencia.
El primer paso es quitar los cordones. Al ser una de las partes que más suciedad acumulan, conviene limpiarlos por separado.
Cómo hacerlo:
El cambio es inmediato y mejora notablemente el aspecto general del calzado.
Antes de aplicar cualquier producto, elimina el polvo y la suciedad superficial.
Este paso ayuda a levantar el pelo de la gamuza y retirar restos de barro o polvo.
Uno de los mayores errores al limpiar gamuza es usar demasiada agua. Para evitar cercos y manchas, lo ideal es utilizar agua micelar.
Este método limpia sin empapar y no daña el tejido, manteniendo la textura original de antes.
Una vez limpias:
Cuando estén secas, aplique un spray impermeabilizante específico para gamuza. Este producto crea una barrera invisible que protege el material y alarga el tiempo entre limpiezas.
Evitar estos errores es clave para conservarlas en buen estado.
Limpiar zapatillas de gamuza no es complicado si se usan los productos adecuados y la técnica correcta. Con este truco sencillo, es posible mantenerlas limpias, suaves y con buen aspecto durante toda la temporada, sin arruinar el material.


