Un equipo de arqueólogos en Inglaterra desenterró una trompeta celta de guerra, conocida como carnyx, en un estado de conservación inusual. La pieza, fechada en el siglo I, apareció en el antiguo territorio de los Iceni y constituye solo el tercer ejemplar identificado en Gran Bretaña, informó Smithsonian Magazine. Se trata, además, de uno de los carnyx más completos hallados en Europa.
El descubrimiento tuvo lugar cerca de la ciudad de Thetford, en el condado de Norfolk. Especialistas de Pre-Construct Archaeology y el Norfolk Museums Service localizaron el instrumento dentro de un conjunto de objetos metálicos de unos 2.000 años de antigüedad, notable tanto por su rareza como por su integridad.
Mark Hinman, director de Pre-Construct Archaeology, señaló a The Guardian: “He trabajado en arqueología durante más de 40 años y nunca he visto algo similar”.
El carnyx, fundamental en la cultura celta, fue encontrado junto a fragmentos de otra trompeta, una cabeza de jabalí de bronce, un objeto de hierro sin identificar y cinco piezas de escudo incompletas.
El bloque de tierra que contenía los objetos fue extraído íntegramente y, antes de ser abierto, sometido a técnicas de imagen no invasivas como rayos X y tomografía computarizada.
Posteriormente, el conjunto fue trasladado al laboratorio, donde conservadores como Jonathan Carr recuperaron cada artefacto de forma individual.
Carr explicó en el programa Digging for Britain que los objetos estaban hechos con láminas de metal extremadamente delgadas, volviéndose muy frágiles tras dos milenios bajo tierra. Destacó que el carnyx recuperado conserva tubo, boquilla y campana, todos en un estado excepcionalmente delicado.
La campana del instrumento tiene la forma de una cabeza de jabalí y, según expertos del Norwich Castle Museum & Art Gallery, habría coronado un asta larga y delgada, similar a un mástil de bandera moderno.
Se trata de la primera vez que se identifica un estandarte de este tipo en Gran Bretaña, un hallazgo aún más raro que el propio carnyx, según el arqueólogo Gary Trimble.
El carnyx tenía un papel ritual y bélico en las sociedades celtas, utilizado para animar a los guerreros y atemorizar al enemigo en el campo de batalla. Este instrumento, fabricado originalmente desde el siglo III a. C., presentaba un tubo largo y curvado, rematado por una campana en forma de animal, generalmente un jabalí.
El musicólogo John Kenny subrayó a CNN que el carnyx es un lejano antepasado de los instrumentos de metal actuales: “Es inmensamente potente cuando se toca a todo volumen, pero también puede sonar de forma casi susurrante y combinarse con instrumentos delicados como la flauta, el arpa o la voz humana”.
La ubicación del hallazgo adquiere especial interés por situarse en el corazón del territorio de los Iceni, conocidos por su resistencia militar frente a Roma bajo el liderazgo de la reina Boudicca en el año 60 de la era común.
Tras la derrota, la tribu quedó reducida a una pequeña comunidad, pero la figura de Boudicca sigue viva en la memoria británica, inmortalizada en una estatua en Londres. “Estamos absolutamente en el centro de la tierra de los Iceni; si ellos enterraron el tesoro o no, no lo sabemos, pero casi con certeza los objetos fueron depositados en el siglo I”, puntualizó Hinman.
En la actualidad, los especialistas continúan con tareas de conservación y análisis detallado de las piezas. Aún no se decidió en qué museo serán exhibidas, según informaron responsables de Historic England.
El nivel de calidad y detalle de los objetos indica que pertenecieron a las élites de la época, lo que refleja el prestigio y la sofisticación de la sociedad icena y otras comunidades próximas.


