POSADAS.- Por primera vez en la era Milei, que desreguló el sector tras 22 años, un grupo de representantes de pequeños productores yerbateros se reunió con el presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) para plantearle sus demandas.
Fue el martes en la sede del INYM en la calle Rivadavia, en el microcentro posadeño, y la reunión estuvo encabezada por el flamante titular del organismo, Rodrigo Correa, y por cuatro miembros del directorio del organismo que representan a la producción.
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La reunión se realizó en un contexto de fuerte crisis para los pequeños productores, que desde hace dos años vieron como el precio de la materia prima cae a valores históricamente bajos y muy por debajo de los costos de producción.
La principal demanda de los productores en la reunión fue que el organismo “trabaje en una agenda para mejorar los precios de la hoja verde y devuelva facultades (regulatorias)”.
La materia prima yerbatera hoy se está pagando alrededor de 80 pesos el kilo, muy por debajo de los 423,99 pesos que se considera el costo de esa materia prima, fijado por el directorio del INYM antes de que asumiera Correa, el 22 de diciembre pasado.
En los dos años que estuvo acéfalo, el INYM empezó a calcular un precio testigo de costo de la hoja verde que actualiza cada dos meses. Pero con la llegada de Correa y la reorganización del organismo, es probable que la fijación de ese valor-testigo se interrumpa.
Correa les recordó a los cuatro productores que acudieron a la reunión que el INYM tiene nuevas funciones y se tiene que atener a las nuevas reglas que fijó el gobierno nacional, citando el decreto 70/2023 y el 812/25, donde Milei y Caputo taxativamente pidieron que le organismo “no interfiera” en el libre juego de oferta y demanda del mercado.
Para dejar en claro este punto y explicar la agenda de trabajo que va a llevar a cabo el INYM con los productores, se convocará a una masiva reunión con todas las asociaciones de productores, que se realizará en alguna localidad de la zona centro, como Oberá o Aristóbulo del Valle.
En esa reunión el INYM terminará de definir cuáles serán los lineamientos de trabajo con los 12.500 productores de Misiones y Corrientes, en su mayoría pequeños colonos (como se denomina aquí a los chacareros) de no más de 10 o 15 hectáreas de yerbales, y también dejará en claro qué cosas ya no puede hacer, a partir de las nuevas atribuciones que le fijó el gobierno nacional.
Si bien no se fijó fecha para esta convocatoria, fuentes del organismo le dijeron a LA NACION que sería en el mes de febrero.
Sin embargo, más allá de no poder fijar el precio de la materia prima en el INYM consideran que con un plan de trabajo consistente para apuntalar la demanda e incrementar fuerte el consumo y exportaciones de yerba mate, se podrá contribuir a mejorar el valor de la hoja verde.
La reunión celebrada el martes no fue una convocatoria del organismo yerbatero, sino la respuesta a un pedido de varias asociaciones que venían reclamando entrevistarse con el nuevo presidente, Rodrigo Correa, un contador con experiencia en gestión, reestructuración de organizaciones, pero que viene de afuera del sector yerbatero.
Correa estuvo acompañado por los directores de la producción Jorge Haddad, María Soledad Fracalossi, Roberto Ferreyra y Ramón Rodríguez.
Mientras que los dirigentes Luis Alberto Andruszyszyn, Jorge Skripczuk (Asociación Civil Impulso Yerbatero), Waldemar Schwider (Asociación Civil Casa de la Familia Yerbatera) y Jorge Lizznienz, llevaron el petitorio con siete puntos.
Además de la cuestión del precio de la hoja verde, los productores solicitaron en el escrito sostener 600 becas estudiantiles, continuar el trabajo en el Convenio de Corresponsabilidad Gremial (CCG), por el cual al productor le descuentan los aportes patronales para tareferos; apoyar en la promoción a las marcas chicas y trabajar en mejores líneas de financiamiento, entre otras cuestiones.
Más allá de la pérdida de las facultades regulatorias del INYM, numerosos expertos de la industria yerbatera sostienen que el principal motivo por el cual el valor de la hoja verde es muy bajo es la sobreoferta de materia prima.
En 2024, primer año de la desregulación, se cosecharon 987 millones de kilos, un récord histórico, a pesar del bajo precio y las protestas al costado de la ruta reclamando un mejor valor.
En 2025 habrían sido algo menos de 900 millones (el dato de diciembre aún no se divulgó), un número que también se considera históricamente alto. Según un relevamiento del diputado provincial Cristian Castro, con datos del INYM, la superficie de yerbales se incrementó 40% entre 2016 y 2025, de 165.326 hectáreas a 231.352 hectáreas.
Pero además, los nuevos yerbales vinieron con más tecnología y rendimientos promedio de 10.000 kilos por hectárea (cuando hay yerbales que rinden 3.000 o 4.000 kilos/h), lo cual habría redundado en un aumento de casi 100 por ciento de la hoja verde en menos de una década.
“Históricamente, semejante expansión de la oferta siempre vino acompañado por períodos de bajo precio de la materia prima”, dijo a LA NACIÓN, Raúl Karaben, ex presidente de la Cooperativa Piporé, una de las 10 yerbateras más grandes del mercado.
Sin embargo, es justamente por ese motivo que muchos piden que el INYM vuelva a tener facultades regulatorias y no deje al pequeño productor librado a la suerte del mercado.
“¿Es libre realmente el juego entre oferta y demanda cuando tenemos 13.000 productores descapitalizándose, muchos oferentes de materia prima y sólo tres demandantes? Esto es un oligopsonio (muchos vendedores, pocos compradores), acá no funciona el libre mercado“, apuntó Hugo Sand, ante la consulta de LA NACION.
Sand es el gran referente del tractorzo que derivó en la creación del INYM hace 25 años.
Sin embargo, el martes decidió pegar el faltazo a la reunión en el INYM y en un comunicado consideró que “no estará representada toda la zona productora, dividiendo a los productores y sembrando dudas sobre la transparencia y objetivos que encabeza la nueva presidencia de la institución”.

