El reciente despliegue de aviones y buques de guerra por parte del ejército chino para vigilar el tránsito de dos buques estadounidenses por el Estrecho de Taiwán y la denuncia de la incursión de un dron de reconocimiento chino cerca de la isla de Pratas han reavivado la tensión militar en el sudeste asiático.
Según informó el Global Times, los episodios se produjeron entre este viernes y sábado, en un contexto marcado por las disputas de soberanía regional y una vigilancia constante.
El ejército chino confirmó que, entre el 16 y el 17 de enero, el destructor estadounidense de misiles guiados USS John Finn y el buque de investigación oceanográfica militar USNS Mary Sears cruzaron el Estrecho de Taiwán.
El coronel Xu Chenghua, portavoz del Mando de Operaciones Oriental del Ejército Popular de Liberación, indicó que China movilizó recursos navales y aéreos para monitorear y rastrear los movimientos de los buques estadounidenses, garantizando “una respuesta y una gestión eficaces”.
De acuerdo con el mismo medio, las autoridades del régimen chino ven la presencia de buques estadounidenses en esa vía marítima como una “amenaza a su soberanía nacional“.
Pekín ha insistido en mantener una vigilancia activa para prevenir lo que considera incursiones extranjeras no autorizadas en aguas de interés estratégico.
Por su parte, el Ministerio de Defensa Nacional de Taiwán (MDN) denunció la incursión de un dron de reconocimiento chino cerca de la isla de Pratas, un territorio insular bajo el control de Taipéi y ubicado a unos 310 km al sureste de Hong Kong.
Según el MDN, la aeronave fue detectada este sábado a las 05:41 (hora local), por lo que la guarnición en Pratas recibió instrucciones de reforzar la vigilancia y alerta aérea.
El comunicado del MDN aseguró que el dron ingresó en el espacio aéreo sobre Pratas y permaneció fuera del alcance de los sistemas defensivos taiwaneses. Tras recibir advertencias a través de canales internacionales, el aparato abandonó la zona minutos después.
Las autoridades taiwanesas no ofrecieron detalles sobre el tipo de dron implicado, pero calificaron la maniobra como una acción “altamente provocadora e irresponsable” atribuida a las fuerzas armadas chinas.
El Ministerio de Defensa Nacional de Taiwán declaró que estas operaciones han dañado gravemente la paz y la estabilidad regionales, violan normas del derecho internacional y serán objeto de condena. El MDN subrayó la gravedad de la situación y reafirmó el compromiso con el monitoreo permanente de la seguridad aérea alrededor de Pratas.
La isla de Pratas, conocida también como Dongsha, es uno de los territorios bajo control de Taiwán en el mar de China Meridional. Esta zona es reconocida por su ubicación estratégica y su relevancia para el comercio global, ya que por esas aguas circula aproximadamente un tercio del tráfico marítimo mundial. Pekín mantiene un reclamo de soberanía casi total sobre el mar de China Meridional, escenario de disputas territoriales con otros actores regionales y punto de tensión permanente con Estados Unidos por la defensa de la “libertad de navegación”.
A nivel político, el régimen de Pekín considera a Taiwán una “parte inalienable” de su territorio y no descarta recurrir a la fuerza para recuperar el control sobre la isla. Por su parte, el Ejecutivo de Taipéi sostiene que el futuro de la isla compete únicamente a los 23 millones de habitantes taiwaneses, defendiendo su derecho a la autodeterminación frente a presiones externas.
Tras estos incidentes, las fuerzas de defensa de Taiwán han reiterado la necesidad de mantener un estado de vigilancia constante y la preparación para responder con rapidez ante cualquier contingencia que amenace la seguridad regional.

