En el sur del Estado de México hay un Pueblo Mágico que desde hace años atrae a quienes buscan agua caliente natural, descanso y un entorno que se siente distinto al de la ciudad. Tonatico es ideal para una escapada desde la CDMX: su fama viene de lo que brota de la tierra y de un ritmo que invita a quedarse más tiempo del planeado.
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Tonatico se encuentra casi en el límite con Guerrero, dentro de una zona montañosa marcada por manantiales, grutas y vegetación espesa. Desde la Ciudad de México son alrededor de 126 kilómetros, un trayecto que en condiciones normales toma cerca de dos horas en auto.
Esa distancia lo vuelve una opción recurrente en fines de semana largos y, sobre todo, en temporada invernal, cuando el frío capitalino hace que el agua caliente natural se disfrute todavía más.
El principal motivo por el que Tonatico aparece en el mapa turístico son sus aguas termales. Aquí el agua emerge directamente del subsuelo, caliente y con minerales, algo que desde hace décadas atrae tanto a visitantes ocasionales como a familias que regresan año con año.
El Balneario Municipal de Tonatico concentra buena parte de esa actividad. Albercas de agua termal, áreas verdes, zonas para descansar y temperaturas que rondan entre los 35 y 37 grados hacen que el lugar funcione como punto de encuentro para todo tipo de público. Además del balneario principal, en el pueblo y sus alrededores existen otras pozas y chapoteaderos alimentados por manantiales, más pequeños.
Muchos coinciden en que el atractivo es también su entorno: cerros alrededor y vegetación constante.
Tonatico no se agota en las albercas. Hay varios sitios que suelen entrar en la misma visita:
A eso se suman productos locales como la palanqueta tradicional de San José los Amates y la cestería, especialmente en piezas pequeñas que se venden en el centro.
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