Germán Daffunchio, actual voz de Las Pelotas y antiguo miembro de Sumo, brindó una entrevista al ciclo Marketing Registrado de Fox, donde cuestionó con dureza el valor artístico y la identidad de Soda Stereo.
El músico opinó sin filtros sobre el trío conformado por Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti, al que calificó como “una porquería” y la tildó de música “demasiado careta”. Estas palabras circularon con velocidad en las redes sociales debido a la crudeza de los términos utilizados, ya que el músico marcó una distancia tajante con sus colegas. “Durante muchos años Soda Stereo representó una parte del rock argentino con la que no necesariamente estábamos todos de acuerdo”, afirmó.
Para el artista, en la época de Sumo existían dos bandos diferenciados: “Uno era el de la cara bonita, el peinadito prolijo, que podría representar Soda Stereo; y del otro lado estábamos nosotros que éramos el opuesto”. Así, señaló la distancia entre la imagen del grupo pop y la realidad de donde provenía su propia banda: “Ellos eran lindos”.
El análisis incluyó un contrapunto sobre las composiciones líricas de ambos grupos para ilustrar sus diferencias. El cantante contrastó la obra de su antigua banda con el éxito “Nada personal”. “Mientras nosotros cantábamos ‘La rubia tarada, bronceada, aburrida, ¿por qué te pelaste?’, ellos cantaban ‘Oh, oh, oh, nada personal’. Son mundos distintos”, concluyó.
El entrevistado aceptó el impacto internacional del grupo y reconoció que gracias a Soda Stereo “se creó lo que después se llamó rock latino, y ellos fueron cabeza de puente, junto con Virus o Los Enanitos Verdes, para abrir Latinoamérica”.
Asimismo, objetó el método y sostuvo que ese logro llegó a través de canciones “livianitas”. Para él, el mérito fue más comercial que musical: “¿Qué es lo que se mide al final? ¿Cuánta guita generaron o qué efecto real tuvieron en la gente?”. El músico hizo una salvedad sobre la carrera individual del fallecido líder de Soda: admitió que la obra solista de Cerati le resulta “mucho más interesante”.
Las frases de Daffunchio trajeron al presente una vieja disputa del público argentino de los 80 y 90. En aquel tiempo existía una tensión entre quienes consumían un estilo catalogado como “cheto” o “complaciente”, con exponentes como Soda Stereo, Zaz y Los Abuelos de la Nada, y aquellos que preferían propuestas más duras u oscuras como Los Redondos y Sumo.
Esta división nació en un punto de quiebre tras la Guerra de Malvinas y el fin de la dictadura. La prohibición de música en inglés en las radios permitió el auge de nuevas propuestas. Muchas bandas, bajo el influjo de la new wave de The Police, Duran Duran y The Cars, buscaron un sonido pop y bailable que llegó a las discotecas.
Sumo, Los Redondos y Los Violadores desarrollaron sus carreras desde un margen más contestatario, influidos por la actitud del punk y la oscuridad del post punk. Luca Prodan fue pionero en introducir al país discos de artistas como Joy Division, Gang of Four y The Fall.
La polémica coincide con otro episodio de conflicto en el rock nacional, un ámbito donde la corrección política predominó en los últimos años. Diez días antes de las declaraciones del ex Sumo, se produjo un altercado físico entre músicos durante el festival Refresco en Niceto. Los protagonistas fueron Francisco Bochatón, líder de Peligrosos Gorriones, y Ariel Mirabal Nigrelli, vocalista y guitarrista de Winona Riders.
Según Bochatón, el conflicto se inició cuando Mirabal lo provocó al lanzar vasos y latas con líquido sobre el escenario. El autor de “Escafandra” calificó el hecho como “un desastre a las vidas del cuerpo de escenario”. Las imágenes del forcejeo entre ambos músicos tuvieron amplia difusión digital. Estos eventos contrastan con la dinámica de las últimas dos décadas y exponen nuevas fisuras en la aparente fraternidad del rock.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA a partir de un artículo firmado por Daniel Bajarlía.


