Con el regreso a clases, miles de familias en Colombia retoman sus rutinas y se enfrentan a un escenario cada vez más común en donde la tecnología es parte central de la vida diaria de los niños. Hoy, estudiar, comunicarse y entretenerse pasa en gran medida por una pantalla, lo que transforma no solo la forma de aprender, sino también la manera en que padres e hijos se relacionan con el mundo digital.
Esta realidad se refleja en un reciente estudio de Kaspersky, que muestra que el 71% de los niños en Colombia pasa más tiempo estudiando en línea que jugando (56%), una señal clara de cómo Internet se ha integrado de forma natural a su vida escolar. A esto se suma que el 37% utiliza aplicaciones de mensajería como WhatsApp o Telegram para comunicarse con sus compañeros, mientras que el 41% incrementó su uso de redes sociales, incluso con restricciones de dispositivos dentro de algunas instituciones educativas.
Fuera del aula, las pantallas siguen presentes. Al volver a casa, los niños recurren a computadores, tabletas o celulares para hacer tareas, investigar, ver contenidos en streaming o interactuar con amigos. Este escenario plantea una oportunidad clave para las familias que ahora deben acompañar y guiar el uso de la tecnología, promoviendo hábitos digitales saludables que equilibren estudio, entretenimiento y bienestar.
Este nuevo escenario también plantea retos importantes para la vida digital de los niños. A medida que Internet se vuelve parte central de su aprendizaje y socialización, aumentan los riesgos asociados a la privacidad, la exposición a contenidos inadecuados y las interacciones con personas desconocidas. Además, el uso constante de entornos digitales puede influir en la forma en que se relacionan, se concentran y gestionan su tiempo. Por ello, la tecnología deja de ser solo una herramienta académica y se convierte en un espacio que requiere orientación, reglas claras y acompañamiento permanente por parte de las familias.
Sin duda, la tecnología ofrece grandes beneficios, pero también exige una participación activa de los adultos. De acuerdo con datos de Kaspersky, solo el 48% de los padres colombianos utiliza herramientas de control parental y apenas el 56% revisa con regularidad el historial de navegación de sus hijos. Estas cifras evidencian la necesidad de fortalecer la educación digital en casa, no desde el miedo, sino desde la confianza, el diálogo y la prevención.
‘Hoy, los niños y adolescentes utilizan Internet como una extensión natural de su vida cotidiana, muchas veces, sin ser plenamente conscientes de los riesgos que esto implica. Esta hiperconectividad temprana amplía su exposición a amenazas como la pérdida de privacidad, el contacto con desconocidos, el ciberacoso y la circulación de información personal sin control. Por ello, el rol de los padres ya no se limita a acompañar el proceso educativo tradicional, sino que debe incluir una participación activa en la formación digital de sus hijos. Hablar de seguridad en línea es hoy muy importante’, asegura Fabiano Tricarico, director de Productos para el Consumidor en América Latina en Kaspersky.
Para evitar las vulnerabilidades en línea en este regreso a clases en Colombia, los expertos de Kaspersky recomiendan:
Para más consejos sobre cómo construir hábitos digitales saludables en familia, visita el blog de Kaspersky.
