Durante décadas, el mercado mexicano de tarjetas de crédito ha operado bajo un esquema basado en intereses rotativos, anualidades y comisiones que dificultan que los usuarios conozcan con claridad el costo real de su financiamiento.
De acuerdo con datos del Banco de México (Banxico), en el país circulan más de 30 millones de tarjetas de crédito, dentro de un mercado valuado en billones de pesos y dominado históricamente por un reducido grupo de instituciones bancarias.
Ante este escenario han comenzado a surgir alternativas que buscan modificar la forma en que se cobra el crédito. Novacard, empresa emisora mexicana respaldada por Mastercard, ha optado por un modelo de comisión diaria fija. Esta propuesta ha llamado la atención de usuarios interesados en opciones distintas a la banca tradicional.
En este sentido, la pregunta central es cómo funciona este esquema en la práctica y qué impacto real tiene en el gasto de los tarjetahabientes.
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Las tarjetas de crédito bancarias operan bajo un esquema en el que el usuario dispone de una línea de crédito, realiza compras y, si no liquida el total antes de la fecha límite de pago, el saldo restante genera intereses.
Estos intereses se calculan sobre el saldo promedio diario y se capitalizan mensualmente, lo que produce el efecto de interés compuesto que puede multiplicar una deuda en pocos meses.
El Costo Anual Total (CAT), indicador regulado por Banxico, busca reflejar este costo de manera estandarizada. Sin embargo, su complejidad dificulta que el usuario promedio comprenda cuánto pagará realmente por financiar una compra.
Novacard opera bajo una lógica distinta. En lugar de intereses rotativos, aplica una comisión fija de aproximadamente 29 pesos más IVA por cada día en que el usuario mantenga un saldo pendiente después de su periodo de gracia.
El ciclo funciona de la siguiente manera:
Este modelo elimina la capitalización de intereses —el principal factor que hace crecer exponencialmente las deudas en tarjetas tradicionales— y lo sustituye por un cargo lineal y predecible.
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Para evaluar ambos esquemas es necesario hacer números concretos.
Escenario A: Saldo de 5,000 pesos por 14 días. Con el modelo de Novacard, la comisión sería de aproximadamente 471 pesos (29 pesos × 1.16 de IVA × 14 días), equivalente a poco más del 9% del monto original.
Con una tarjeta bancaria tradicional con tasa anualizada del 60% (común en el mercado mexicano), el interés mensual sobre el mismo saldo rondaría los 250 pesos, aunque este monto se capitalizaría si no se liquida.
Escenario B: Saldo de 5,000 pesos por 5 días. La comisión de Novacard sería de aproximadamente 168 pesos.
El interés bancario seguiría calculándose sobre el mes completo, resultando en un costo similar o superior dependiendo de la tasa específica.
La conclusión: el modelo de comisión diaria favorece a quienes liquidan rápido y está diseñado para evitar el sobreendeudamiento. Para usuarios que suelen pagar el mínimo y arrastran saldos por meses, el esquema tradicional de intereses —aunque opaco— podría resultar menos costoso en términos absolutos.
El modelo de Novacard no está diseñado para competir frontalmente con la banca tradicional en todos los segmentos. Su propuesta de valor apunta a perfiles específicos dentro del mercado mexicano.
Finalmente, personas que buscan una tarjeta secundaria o de respaldo sin incurrir en costos fijos como anualidades. Al no cobrar cuota anual, el producto puede mantenerse activo sin generar cargos mientras no se utilice.
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Novacard forma parte del ecosistema de empresas mexicano que, según datos de Finnovista, agrupa una parte sustancial de las startups financieras de la región.
La empresa ofrece líneas de crédito de hasta 200,000 pesos, no solicita comprobante de ingresos y elimina la anualidad, tres factores que explican su atractivo en un mercado donde el 47% de los adultos carece de algún producto de crédito formal, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera.
El modelo de comisión diaria tiene un mérito innegable: la predictibilidad. El usuario sabe exactamente cuánto pagará por cada día de financiamiento, sin fórmulas complejas ni capitalización de intereses.
Además, la comparación directa entre comisión diaria e intereses bancarios no contempla costos que la banca tradicional suele incluir: anualidades que promedian entre 600 y 2,000 pesos anuales, seguros no solicitados, comisiones por disposición en efectivo o por falta de uso. Novacard elimina todos estos rubros, lo que modifica el balance final para usuarios que mantienen activa su tarjeta a lo largo del año.
El reto para el usuario mexicano sigue siendo el mismo: informarse, comparar y elegir el producto que mejor se adapte a sus necesidades y hábitos financieros. En ese sentido, la existencia de alternativas al modelo bancario tradicional es, en sí misma, una buena noticia para el mercado.
Información válida a enero de 2026. El CAT y las condiciones pueden variar. Consulta términos vigentes en novacard.mx ***


