La empatía se ha convertido en una de las habilidades más valoradas en el liderazgo empresarial, debido a su impacto directo en el clima laboral, la cohesión de los equipos y la productividad.
Un ejemplo de empatía es cuando un colaborador pasa por una situación difícil, el líder puede comprender su situación y apoyarlo si es posible o brindar acompañamiento.
De acuerdo con la Facultad de Letras, Artes y Ciencias Dornsife de la Universidad del Sur de California (USC), la empatía tiende a fortalecerse en entornos donde predomina la cooperación, como los equipos de trabajo.
Esto implica un reto para los jefes en entornos competitivos, donde prevalecen entornos laborales tóxicos y una cultura de logros individuales, lo que dificulta la construcción de vínculos dentro de los equipos.
Es por eso que el liderazgo empático va más allá de la recurrente pregunta “¿cómo está el equipo?”, ya que se trata de comprender y conectar con las emociones, opciones y necesidades entre cada miembro del equipo, de acuerdo con Runa en LinkedIn.
Para comprender el impacto de la empatía en la conducta humana, la Universidad del Sur de California (USC) realizó un estudio en el que analizó cómo las personas desarrollan preocupación genuina hacia los demás.
A través de la observación de un personaje animado en situaciones cotidianas, los participantes asociaron inicialmente la felicidad del personaje con recompensas; sin embargo, cuando los incentivos desaparecieron, la conducta empática se mantuvo.
El experimento mostró que, aun con la posibilidad de perder beneficios, las personas priorizan el bienestar de otros. Esto demuestra que la empatía se fortalece en entornos de cooperación.
Llevado al ámbito empresarial, estos hallazgos sugieren que la empatía no surge de forma espontánea, sino que debe ser promovida activamente por los líderes para construir culturas laborales más colaborativas.
En la práctica, el liderazgo empático se traduce en acciones concretas que aumentan la confianza y la comunicación dentro de los equipos, entre ellas se encuentran:
En un entorno laboral cada vez más competitivo, el liderazgo empático no solo contribuye al bienestar dentro de las organizaciones, sino que también ayuda a retener el talento y mejorar el desempeño de los colaboradores.


