Mientras gran parte de Estados Unidos se prepara para enfrentar una de las irrupciones de aire ártico más severas de la temporada, acompañada por una tormenta invernal de gran magnitud, en California se presenta un escenario climático muy distinto.
El Servicio Meteorológico Nacional (NWS, por sus siglas en inglés) advirtió que una potente vaguada en niveles medios que avanza desde el sureste de Canadá desencadenará múltiples amenazas invernales.
Entre ellas se destacan intensos chaparrones de nieve y ráfagas repentinas, conocidos como snow squalls, desde el interior del noreste hasta Nueva Inglaterra, capaces de generar condiciones de manejo extremadamente peligrosas debido a la combinación de nieve intensa y vientos fuertes, con visibilidad casi nula.
A esto se suma la expansión de una masa de aire ártico muy frío y seco que avanzará sobre las Grandes Llanuras y el este del país norteamericano. Este ingreso de aire polar, acompañado por vientos sostenidos, provocará sensaciones térmicas extremas, con valores que podrían descender por debajo de -50°F (-45°C) en sectores de las Planicies del Norte.
En medio de este escenario nacional adverso, California queda al margen de los impactos más severos de la ola de frío polar. Sin embargo, las oficinas locales del NWS remarcan que el Estado Dorado atravesará varios días con temperaturas por debajo de lo normal, nubosidad variable y algunas precipitaciones aisladas, especialmente en zonas montañosas.
La oficina de Los Ángeles/Oxnard del NWS señaló que, durante el resto de la semana laboral, se mantendrán temperaturas inferiores a los valores promedio. Un sistema de baja presión débil, ubicado frente a Point Conception, se desplazará hacia el sur y sureste, lo que aportará abundante nubosidad y lluvias dispersas.
En el área que abarca los condados de Santa Bárbara, Ventura, Los Ángeles y San Luis Obispo, el pronóstico indica que las lluvias serán, en general, escasas. Según el NWS de Los Ángeles/Oxnard, la mayor probabilidad de precipitaciones se concentrará en las laderas orientadas al sur, donde el flujo del suroeste interactuará con las cadenas montañosas y favorecerá un leve ascenso del aire.
En cuanto a las temperaturas, los valores máximos se moverán en torno a los 60°F (15°C a 18°C) en zonas costeras y valles, pero descenderán levemente el viernes, cuando se esperan máximas en el rango bajo a medio de los 60°F (alrededor de 16°C a 18°C), entre 2°F y 4°F por debajo de lo normal para la época.
Más al interior, la oficina del NWS en Hanford advirtió que la niebla densa se mantendrá como un factor clave en el Valle de San Joaquín durante varios días. Este fenómeno reducirá la visibilidad, especialmente durante las noches y primeras horas de la mañana, lo que generará complicaciones para el tránsito.
En las zonas montañosas de la Sierra Nevada y las montañas del condado de Kern, el mismo sistema en altura podría dejar precipitaciones muy leves. El pronóstico oficial indica:
Hacia el fin de semana, el regreso de un sistema de alta presión favorecerá condiciones secas y temperaturas algo por encima del promedio, aunque la niebla volverá a ganar protagonismo en el valle.
En el norte del estado, la oficina del NWS en Sacramento destacó la persistencia de nubes bajas y bancos de niebla en el valle, especialmente hasta la mañana de este jueves. Si bien un aviso por niebla densa fue levantado, todavía se esperan sectores con visibilidad reducida, con probabilidades del 20% al 40% de que la visibilidad caiga por debajo de 0,5 millas (0,8 kilómetros).
De cara al viernes y el fin de semana, el patrón meteorológico cambiará gradualmente. El ingreso de vientos del norte y noreste ayudará a disipar la niebla, especialmente entre la noche del viernes y el sábado.
En las zonas montañosas y a lo largo del corredor de la Interestatal 5, se prevén ráfagas significativas, con probabilidades del 50% al 70% de superar las 30 millas por hora (48 km/h).


